
Si tu gato se lesiona o se presenta una urgencia médica inesperada, será necesario que seas capaz de actuar rápida y eficazmente. Saber cómo hay que actuar en diferentes situaciones, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

- Saca a tu gato del lugar de peligro con mucho cuidado, ya que puede tener algún hueso roto y presentar lesiones internas.
- Improvisa una “camilla” con una manta o abrigo para colocarlo suavemente en ella, sujetándole el cuerpo cuidadosamente.
- Evita girarle el cuerpo. Mantén su cabeza un poco por debajo del resto del cuerpo para mantener la irrigación sanguínea hacia el cerebro.
- Mantenlo caliente mientras localizas al veterinario.

- Los gatos heridos estarán asustados y si tienen dolor, pueden dar golpes a diestro y siniestro.
- Acércate a tu gato despacio y suavemente. Si es posible, ponte guantes y mantén tu cara alejada de él.
- Agárralo por el cogote con suavidad pero firmemente para contenerlo y luego sitúa tu mano bajo los cuartos traseros para sujetarlo.
- Envuelve el animal en una manta o toalla para evitar cualquier forcejeo.
- Ponlo en un transportín y llévalo de inmediato al veterinario. Si es posible, avísalo antes de salir.

- Aplica una gasa fría con firmeza encima de la herida para detener la salida de sangre. No uses desinfectante.
- Si la hemorragia no cesa en pocos minutos, ponte en contacto con el veterinario, y también para que te aconseje sobre el tratamiento posterior.