
Jugar es pasarlo bien e interaccionar con tu gato, creando un vínculo y disfrutando de un rato juntos. Pero el juego también le ofrece la oportunidad de aprender a coordinar las patas con los ojos y practicar las actividades necesarias para sobrevivir a las peleas, cazar y la defensa del territorio. A pesar de que los gatos de casa no necesitan perfeccionar mucho estas actividades, aún forman parte de su naturaleza.