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Adiestramiento
Aprendizaje natural
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Los gatos son independientes, aprenden con rapidez y son limpios por naturaleza. En las primeras semanas de vida dependen por completo de la madre, pero aprenden luego a depender de nosotros para que les proporcionemos alimento y protección. Esto representa un cambio en sus hábitos instintivos, como el de la caza. Hemos de comprender cómo piensan nuestras mascotas para tener una relación mejor con ellas.
El gato no evolucionó para ser domesticado, aunque siglos de convivencia han acabado convirtiéndolo en un gran compañero. Tradicionalmente humanos y gatos han sido útiles el uno para el otro: el gato cazaba alimañas y el hombre le proporcionaba alimento. Hoy en día disfrutamos de la convivencia con gatos por razones sociológicas y psicológicas. Pero ellos también dependen de nuestros cuidados y atenciones de tal manera que, si no actuamos correctamente, el gato sufrirá tensiones nerviosas que afectarán a su salud.
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La madre les enseña |

La madre asume el papel de satisfacer sus necesidades higiénicas durante el primer mes de vida, pero luego el gatito debe escoger el mejor lugar donde hacer sus necesidades.
Es necesario, sin embargo, proporcionarle un cajón de aseo natural y ubicado en un sitio fijo en el que pueda cavar con facilidad. La tierra y la arena siguen siendo materiales adecuados. Hoy se utilizan arenas que se apelmazan cuando se humedecen y son más fáciles de eliminar.
Acostumbre cuanto antes a su gato a la arena de su elección. Si es necesario, pruebe con varios tipos para ver cuál prefiere. Y si tiene varios gatos, instale un cajón diferente para cada uno, en lugares discretos y apartados.
Los cachorros aprenden primero observando lo que hace la madre y sus compañeros de camada. La base de su desarrollo es el ensayo y error. Como en la infancia su curiosidad es tan grande, es cuando aprenderá qué le gusta, qué es peligroso y qué le divierte.
Los gatos tienen conductas naturales para su condición, pero cuando se suben por las cortinas, arañan muebles o comen las plantas su conducta necesita ser corregida. La convivencia exige que aprendan a canalizar sus energías a través del adiestramiento.
La estrategia básica del adiestramiento es la de los 'refuerzos positivos', es decir, premiarle por su buena conducta, especialmente con alimento. Cuide de no sobrealimentarle y utilice como premio parte de la comida que tenga destinada para el día. |
Adiestramiento básico
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Gratificación y disciplina |

Los gatos tienen pocas dificultades para aprender nuestros sonidos, igual que saben entender la diferencia entre un ronroneo de su madre y un bufido. Eso nos permitirá entrenarle para que reaccione adecuadamente a pequeñas instrucciones como la llamada.
Conviene acostumbrarlo a que coma de la mano. Cuando lo consiga, logre que coma lo que usted sostiene entre el índice y el pulgar. A partir de aquí podrá ofrecerle premios. La estrategia consiste en incitar al gato a hacer algo que usted quiere, darle la orden y luego la recompensa. Por ejemplo, llámele por su nombre cuando se le acerque dé el premio.
Para evitar conductas indeseables, no basta con decir 'No'. Hay que ofrecerle alternativas a sus conductas. Por ejemplo, adquiriera e instale una superficie que pueda arañar y utilice formas suaves de castigo, como hacer un ruido o rociarlo con una pistola de agua cuando arañe donde no debe. De esta manera asociará ese lugar con algo ligeramente desagradable y tenderá a buscar el arañador. Puede reforzar aún más esta conducta premiándolo cuando rasque en el lugar adecuado.
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Equipo de adiestramiento felino
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Atomizador: Los gatos detestan los chorros de agua. Dispare sobre su gato un chorro de agua si éste clava sus uñas en alfombras, plantas, cortinas, etc. No grite, ya que él puede asociar el castigo con Ud.
Cinta adhesiva de doble cara o plásticos protectores: A la mayoría de gatos les desagrada el tacto de estos elementos, por lo que suelen evitarlos. Podemos utilizarlos para proteger algunos espacios donde no queramos que el gato suba. Cuando haya perdido el interés por ellos podremos quitar las protecciones.
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Poste para arañar: adelántese a sus deseos de poner las uñas donde le apetezca y ofrézcale un buen lugar de agarre con materiales de su gusto.
- Bandeja higiénica: La mayoría de los gatitos aprenderán a utilizar la bandeja incluso cuando estén en las primeras semanas de vida. Si aprecia algún problema, pruebe a cambiar el tipo de arena o la forma de la cubeta.
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Actividades lúdicas |
Desde muy pequeños, a los gatitos les gusta jugar. Lo hacen con sus compañeros de camada o solos, apropiándose de cualquier objeto que les estimule. Alentar los juegos no es ninguna pérdida de tiempo. Aunque la confianza e interactividad que muestran los gatos dependen en parte de su herencia genética y de sus primeras experiencias, si estimulamos su vida lúdica canalizarán mejor su energía, en especial si viven dentro de una casa.

En general, los gatos de raza oriental suelen ser más confiados e interactivos, mientras que los de pelo largo, como los persas, son más autónomos. Así mismo, los gatos criados en un hogar necesitarán más estímulos que los que viven al aire libre.
El juego para los gatos que viven en casa es fundamental para que puedan liberar la energía reprimida, propia de su naturaleza felina. Jugando canalizará sus inclinaciones al acecho, la caza y la persecución de una manera positiva.
Los gatos comienzan a jugar a partir de la tercera semana de vida. A las seis semanas han perfeccionado tanto su capacidad que algunos propietarios pueden llegar a alarmarse por la violencia natural que emplean.
Cuando a partir de la sexta semana la madre comienza a alejarse de las crías, el juego social es la manera en que los gatos aprenden a madurar y a conocer a los de su propia especie. A partir de las 14 semanas se vuelven más individuales de forma natural. Es algo necesario para que la camada se disperse.
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Tipos de juegos |
- Agarrar y sujetar: Estimulan y satisfacen su instinto natural de caza. Los juguetes con forma de ratón, las pelotas y otros parecidos, son los más indicados para esta actividad.
- Rascar y trepar: Los rascadores y trepadores son elementos muy importantes en la vida de un gato, sobre todo si es urbano. Sirven para satisfacer la necesidad natural de marcar con las garras, para encaramarse, saltar, esconderse... Lo mantendrán activo cuando necesite derrochar energía.
- Dos son compañía: Aunque cada gato tiene su idea de territorio, a veces tener un compañero de juego es lo mejor, sobre todo cuando aún es cachorro. Si no queremos otro gato en casa, entonces tú mismo puedes ofrecerte a participar en sus juegos. ¡Juega con tu gato!
- Fomenta su curiosidad: Con una simple caja de cartón tu gato puede pasar horas explorando y haciendo experimentos. Ponla boca abajo, e introduce algún juguete o golosina con el que vea recompensado su esfuerzo.
- Cubil de aislamiento o "santuario": No hay que olvidar que los gatos necesitan "su" lugar de aislamiento, donde ciertos momentos del día o noche desean estar solos y relajados en un lugar que se sientan protegidos y aislados. Generalmente, eligen lugares altos y cerrados. Si es posible, se le debe proporcionar un "santuario" en algún lugar de la casa donde ellos se sientan más cómodos y protegidos de ruidos, otros animales, personas, etc..
A los gatitos les gustan los juegos enérgicos y frecuentes. A medida que crecen sus gustos se vuelven más tranquilos.
Es recomendable proporcionarle entretenimiento para que no acabe inventándose juegos que resulten molestos, como atacar los tobillos de las personas, proporcionarle un juguete alternativo al que pueda acechar y “atacar” es la mejor manera de prevenir este problema. Los gatos que viven al aire libre alternan sus momentos de calma con episodios de acecho y caza.
En el hogar esta conducta se modifica y da lugar a repentinos arranques de actividad que duran poco.
Los juegos más atractivos para los gatos son los de agarrar y sujetar. Son actividades relacionadas con la caza. Un objeto en movimiento atraerá a su gato, y si se lo pone difícil disfrutará más. También puede comprar o fabricar un ‘gimnasio’ para gatos que les permita rascar, arrastrarse, saltar y trepar. Siempre podemos colocar pequeñas cantidades de alimento para motivar su curiosidad inicial. Para los gatos que pasan casi todo el día solos hay que intentar jugar con ellos al menos 15 minutos dos veces al día.
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El juego educativo |
Durante el juego los animales aprenden destrezas que les servirían para la edad adulta. Los gatos miden los límites de su comportamiento a partir de las reacciones de sus compañeros de juego. Si arañan demasiado fuerte les devolverán el zarpazo o simplemente su compañero se alejará de él.

Los objetos pequeños y ligeros que penden de una cuerda recuerdan la caza del pájaro; las bolas de ping pong emulan la pesca de un pez; y los objetos pequeños y rodantes les invitan a ‘saltar sobre el ratón’.
De esta manera desarrollan la coordinación y mejoran su destreza mental y física.
Deben evitarse los juguetes demasiado pesados para que el gatito pueda moverlos o tan pequeños que pueda tragárselos.
No es una buena idea utilizar las manos, los dedos, los pies o la ropa al jugar con un gatito, ya que sus uñas son muy filosas y podría pincharlo sin querer.
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