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Tratamiento del pelo
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El estado de salud de un gato puede observarse mirando su pelaje.
Un gato sano presenta un pelo brillante y sedoso, suelto, sin manchas ni decoloraciones, sin parásitos ni una pérdida notable de cabello. |
Cepillado |
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A excepción de la raza
Esfinge y Rex, todos los gatos poseen una abundante capa de pelo que mudan durante el año. Por este motivo es frecuente que encontremos pelos por toda la casa, sobre todo en primavera y en otoño. En principio, a los gatos de pelo corto bastará con cepillarles una vez por semana, mientras que los de pelo largo necesitarán un cepillado diario.

Con todo, los gatos disfrutan con la sensación que les produce el cepillo.
Suavidad, paciencia y utensilios adecuados es todo lo que necesitamos para un buen cepillado. La maniobra se realiza con el gato tranquilo, sentado y siempre en la dirección del pelo, acariciándole con la otra mano para ganar su confianza.
Empezaremos por la parte baja del cuello y la garganta, siguiendo hasta el pecho y entre las patas delanteras. Después, se peina el manto por los lados, sin pasar sobre las vértebras, para luego llegar hasta las patas traseras, el abdomen y el pecho. Por último, cepillaremos la cola con pasadas cortas y especial delicadeza.
Tipos de cepillo:
- Para gatos de pelo grueso y largo: utilice los económicos cepillos de alambre para perro. Puede también finalizar el trabajo con un peine metálico. Si utiliza un peine para pulgas, detectará con mayor facilidad si su gato las tiene.
- Gatos de pelo largo y sedoso: Los cepillos de cerdas suaves funcionan bien.
- Gatos de pelo corto: Pruebe con un cepillo de hule.
El cepillado sirve también como revisión rutinaria para detectar posibles afecciones en la piel, heridas, bultos o incluso parásitos. Si ve bolitas negras en varias partes de su cuerpo es muy probable que tenga pulgas.
El peinado debería realizarse al menos una vez por semana y a la misma hora, siempre que sea posible. Después de comer el gato estará más receptivo y tranquilo. El cepillado, además de mantenerle limpio, lo relajará y tonificará. Antes de comenzar es recomendable acariciarle suavemente.
Según el tipo de pelaje se aplicarán diversas técnicas. La que se describe a continuación es adecuada para el gato de pelo corto.
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Técnica de peinado |
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Utilizaremos ambas manos para cepillar al gato. Con una usaremos el peine y con la otra acariciaremos al animal para que relacione el proceso con algo placentero.
Comenzaremos el peinado bajo el cuello y suavemente seguiremos hacia abajo, pasando por el pecho y hasta llegar a las patas.
A continuación procederemos por ambos lados de la espina dorsal, llegando de nuevo a las patas traseras, pero esta vez por el lado externo e interno. Si levanta al gato por el abdomen mientras hace esto, él mismo estirará las patas para permitirle una mejor maniobra.
Siga por los muslos y prosiga luego por las faldas.
Las faldas del gato es el pelaje que hay entre los costados y el abdomen. El siguiente paso será el pecho entre las patas delanteras y las patas.
Deje la cola para el final, ya que es más sensible en esa zona. A medida que cambie de zona de peinado, acuérdese de acariciarlo sucesivamente bajo el cuello.
Si su gato se molesta o se muestra incómodo, trate de averiguar la causa y resolverla. No continúe si lo ve incómodo porque le producirá una situación de estrés. Recuerde que se trata de una operación que debe proporcionarle placer.
Cuando se inicie en el acicalamiento, escoja un peine con los dientes lo bastante separados. Al principio peine ligeramente y durante un breve espacio de tiempo. Luego, a medida que su gato se acostumbre, emplee peines de dientes más cerrados e invierta un poco más de tiempo. Al final podrá acicalara a su gato con un peine mucho más efectivo sin que le suponga una molestia.
Hable con su gato mientras lo peina. Nuestras caricias y nuestras palabras en un tono amable, ayudarán a que el gato se mantenga relajado y acepte el cepillado con agrado.
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El baño
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Sólo excepcionalmente un gato casero necesitará un baño ya que, además de su real aversión al agua, los baños excesivos perjudican su equilibrio dérmico natural.
Para bañarlo conviene colocar en el fondo del recipiente una superficie antideslizante, una toalla, por ejemplo.
El agua, que debe estar a unos 35ºC, se vierte poco a poco, sin chapotear, y se debe usar siempre un champú especial.
Conviene ponerle tapones de algodón en los oídos para evitar que queden húmedos.
Para que el gatito perciba esta costumbre de manera natural, deberíamos comenzar con el baño entre los 2 y 3 meses de edad.
El secado se realiza, primero con una toalla y luego, sí el animal lo permite, con un secador lo más silencioso posible.
Si le proporciona algo a lo que sujetarse mientras lo baña le dará una mayor sensación de seguridad.
Un número reducido de gatos que sienten afición por el agua disfrutarán de sesiones de hidroterapia, que se realizarán sólo si el animal quiere y con el agua poco caliente.
Es muy importante el cepillado antes y después del baño, mediante el cual se eliminan los pelos viejos. Un buen momento para proceder con el baño es después de cortarle las uñas.
Razones para bañarlos pueden ser:
• El gato tiene algo venenoso en su pelo
• No se cuida su pelo como los gatos normales lo hacen
• Eres alérgico y necesitas bañarlo para mantener bajo el nivel de alergenos
• Es un gato de exposición, y está por participar en un show
• Le estás dando un baño anti pulgas, garrapatas, o piojos
• Está muy sucio por algún motivo (tal vez por el mal tiempo). |
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