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Uñas, oídos, ojos y dientes
El corte de uñas

Las uñas largas se enredan por todas partes. Cuando esto sucede el animal pisará mal y su equilibrio se resentirá. Por esto es recomendable despuntar periódicamente las uñas. Esta operación, aunque simple, requiere práctica, un animal dócil y mucha atención para no cortar la vena rosada que corre por debajo de la uña.

Por ello, y para mayor seguridad, es preferible usar un corta uñas de guillotina, de venta en tiendas especializadas. Para cortarlas presionaremos cada una de las almohadillas de las patas con el fin de que el gato desenvaine la uña, lo que nos permitirá el corte del ápice de la misma.
El afilado de uñas es un comportamiento instintivo que no se puede reprimir aunque sí conducir, disponiendo de un poste, tronco o similar, lo que nos ahorrará disgustos y arañazos.

Como alternativa a quitar las garras quirúrgicamente, y para controlar la destrucción causada por rascar y arañar, muchos dueños de gatos mantienen las garras de sus gatos recortadas. Resulta más sencillo si comienza cuando el gato aún es bebé, aunque la mayoría de los gatos pueden ser persuadidos para aceptar este procedimiento.

Utilice cortaúñas disponibles en tiendas para mascotas. Busque del tipo guillotina, y no utilice las que son para humanos, ya que éstas aplastan y lastiman la garra de tu gato.

También existen cortaúñas que se asemejan a tijeras, con el filo corto y en forma de gancho. Estos pueden resultar más fáciles de manejar para algunas personas.

Las garras del gato crecen constantemente, al igual que las uñas de los humanos. Pero a diferencia de éstas, para mantenerse siempre filosas, es necesario deshacerse de las capas externas de uña.
Los gatos se morderán las garras, o rascarán, para remover estas capas. Esto es completamente normal, y es comparable a cuando tú te cortas tus propias uñas.
Es posible que encuentres pedacitos de uñas por todos lados, especialmente en postes de rascar. Esto es también, completamente normal.

Ojos y oídos: zonas delicadas


Los ojos del gato deben ser brillantes y sin secreciones y el tercer párpado ha de estar oculto.
Para limpiarlos bastará con una gasa o un trocito de algodón humedecido en agua o en una solución de ácido bórico al 3%, pasándolo de fuera hacia adentro con suavidad.
Esta maniobra debe ser diaria en los gatos persas.

En cuanto a las orejas, deben estar limpias y sin secreciones. Se limpiará la zona externa con un algodón impregnado en aceite o alcohol, sin escarbar ni introducir ningún objeto. En cambio, hay que examinarlas frecuentemente para detectar posibles anomalías (inflamaciones, ácaros...) y poder acudir rápidamente al veterinario.
En todo caso, la limpieza de estas zonas es delicada y es conveniente dejarla en manos del veterinario.

Cuidado dental

La boca y las encías deben presentar un color rosado pálido y no transmitir olores. El cepillado dental en los gatos no es una práctica muy común pero sí es aconsejable para prevenir la formación de sarro. Lo ideal sería hacerlo de 2 a 3 veces semanales, con ayuda de un cepillo suave y pasta específica para animales. Examinaremos sus encías y dientes con cuidado. Para que se acostumbre a la crema dental le pondremos un poco en los labios. Esta rutina debe comenzarse cuando el gatito es joven para que se acostumbre. En lo posible le lavaremos la boca con agua y limón después del cepillado.
Para evitar la aparición del sarro y la placa dental es recomendable alimentarles con pienso, que ejerce un efecto de abrasión en los dientes, dejando los alimentos húmedos como complemento o premio ocasional.