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Alimentación cotidiana

Cómo dar de comer al gato


Una taza de alimento equilibrado de calidad debería ser suficiente ración diaria para un gato adulto. Los gatos prefieren comer poco y a menudo, suelen autorregularse en la ingestión de alimento y no comen para sentirse "llenos", sino para satisfacer sus necesidades calóricas.
Su rápida digestión les obliga a comer más frecuentemente que los perros, por ejemplo, pero no por ello deben ingerir mayores cantidades.

Si el alimento que consume nuestro gato es de mala calidad probablemente comerá mucho más que si se trata de un pienso completo y equilibrado; y no lo hará porque le guste especialmente esa comida, sino porque no encontrará en ella los nutrientes que necesita.

Algunos criadores son partidarios de restringir los horarios de la comida del gato a dos veces al día; sin embargo, podemos tranquilamente dejar el plato a su disposición, con la confianza de que administrará él mismo su ración, lo que nos dará mayor libertad de movimientos. Una excepción a esta práctica se produce con el uso del alimento húmedo: los mininos son muy exigentes y rechazarán la comida si está reseca y ha perdido su buen olor. Tampoco querrán la comida recién salida del frigorífico, pues prefieren temperaturas templadas, de entre 38º y 40º , similares a las que tendrían sus presas.

En general los gatos se encargan de regular su propio peso, pero si evitamos llenarles el plato hasta los topes tampoco estará de más. Las raciones pequeñas son más fáciles de controlar y el gato siempre mostrará un mínimo apetito.
En cualquier caso, cada producto alimenticio tiene unas recomendaciones que debemos leer atentamente. Hoy en día todos los packs o bolsas de comida para gatos vienen con tablas donde se describen las raciones adecuadas para cada edad y peso. Si seguimos estas recomendaciones, nuestro gato disfrutará de una dieta equilibrada con todos los nutrientes necesarios.
Debemos ser responsables con la alimentación y los hábitos que le proporcionamos. Por ejemplo, no le acostumbremos a comer restos de nuestra comida ni le hagamos adicto a determinado alimento, ya que podría ser el principio de un problema de desequilibrio y de salud.

Gustos especiales: olor, color, textura...

Exigentes y selectivos con la comida, los gatos son capaces de ayunar durante días si un alimento no es de su agrado, con la consiguiente preocupación para sus amos. Sin embargo, y en contra de lo que muchos creen , un gato no se "aburre" ni necesita variar su alimentación si ésta es la correcta.

Para ellos, el olor, el sabor e incluso el tamaño y la consistencia de su alimento son factores importantes a la hora de definir sus preferencias, que se inclinan por los sabores algo ácidos y los pedazos pequeños, mientras que los sabores amargos les repelen.

Por esa misma sensibilidad a los olores, su comida debe estar alejada de la caja sanitaria con arena y sus los platos y recipiente del agua, perfectamente limpios, de otro modo es posible que rechace su comida.

Pérdida del apetito

El picoteo de golosinas o los bocados de premios y sobras al borde de la mesa son los motivos más comunes para que un gato se muestre inapetente. Sin embargo, hay que prestar atención a otros factores, como estrés o problemas médicos. Los gatos son muy delicados ante cambios de cualquier tipo y pueden reaccionar dejando de comer después de una mudanza o traslado, por la ausencia de algún miembro de la familia, la llegada de otro animal a la casa o simplemente por un cambio del lugar o recipiente de su comida. Si el gato está contento y tiene los ojos y el pelo brillantes, no hay motivo de preocupación: volverá a comer cuando desaparezca la causa del estrés o se haya adaptado a la nueva situación. De lo contrario, es preciso consultar al veterinario.

Un pelaje áspero y sin brillo, es el primer aviso de error en la dieta: no de a su gato comida de perros ni comida de humanos. Su aparato digestivo es completamente distinto al nuestro y sus necesidades en alimentación también.

Nutrientes básicos

Nutrientes esenciales para el gato

A diferencia de otros mamíferos, incluido el perro, los felinos tienen dificultades para sintetizar ciertos elementos químicos contenidos en los alimentos y que les resultan totalmente necesarios, por lo que deben ser añadidos a su dieta de forma particular.

Macro nutrientes

  • Proteínas – Necesitan más que los perros para crecer y restaurar tejidos corporales. La taurina es el aminoácido más importante que el gato no puede producir por sí mismo. Está presente en pescados, carne roja e hígado e implicado en numerosos procesos orgánicos, como la absorción de las grasas, la regulación de la presión sanguínea o el desarrollo del tejido nervioso. Su carencia produce degeneración de los fotorreceptores de la retina, con pérdida de agudeza visual, una de las principales características felinas, y alteraciones cardíacas.
  • Grasas – Proveedoras de energía y sabor. La grasa transporta vitaminas solubles en grasa a todo el cuerpo Tiene efectos positivos en el sistema inmunitario
  • Carbohidratos – Se dividen en azucares simples, (glucosa, lactosa...) y carbohidratos complejos, (almidones). Son una fuente de energía y afectan a la función gastrointestinal.
  • Fibra- La fibra es una parte importante de la dieta felina. Los gatos suelen obtenerla indirectamente a través de las plumas, el pelo o las vísceras de animales pequeños. La fibra contribuye a la prevención de la obesidad y de algunas afecciones intestinales, la diabetes o el exceso de grasa en la sangre. Puede proporcionarle fibra a su mascota a través de la pulpa de remolacha, el salvado de arroz o los cereales.

Micro nutrientes

Vitaminas y minerales. Son esenciales para la conversión de energía, la actividad de las enzimas y el crecimiento óseo.

  • Vitaminas liposolubles:
    El gato no puede elaborar vitaminas. Las necesita, pero no en exceso, ya que se pondría en peligro la salud del animal.
    Estas vitaminas se obtienen a partir de aceites de hígado de pescado y de hígado animal. En general, los gatos necesitan, sin excesos en su dieta, vitamina A, D, E y K.
     
  • Vitaminas hidrosolubles:
    Los gatos son menos sensibles a la sobredosis de estas vitaminas. Necesitan vitamina B, tiamina y ácido fólico. Los gatos producen su propia vitamina C, por lo que hay que controlar mucho darle suplementos de este tipo al margen de su dieta.
     
  • Minerales: Calcio y fósforo apoyan el crecimiento y el desarrollo del esqueleto, además de favorecer funciones neuro-musculares. Debe tenerse cuidado con no incorporar un exceso de calcio a la dieta, ya que a largo plazo puede provocar deficiencias de zinc. Además, magnesio, selenio, hierro y sodio deben estar presentes en la dieta.
     

Otros

  • Ácidos grasos esenciales (AGE): Se está viendo que son importantes para el control de alergias, artritis, inflamaciones, enfermedades cardíacas y otros muchos aspectos relacionados con la salud del gato. El ácido araquidónico es un ácido graso esencial que los gatos no pueden sintetizar y cuya deficiencia se manifiesta en la calidad del pelaje y la piel y, si es muy aguda, puede causar alopecia, dermatitis e infecciones cutáneas.
    Este ácido es importante para la coagulación de la sangre, el buen estado del pelaje y la reproducción. El ácido linoleico es otro AGE que ayuda al funcionamiento del hígado y al crecimiento.