Precauciones en la dieta
Cambios en la dieta
La transición de una a otra dieta debe ser gradual y planificada. La mayoría de los gatos se resistirán a hacer cambios en su alimentación y si éstos se realizan bruscamente ellos dejarán de comer de la misma manera radical. Los gatos son obstinados y pueden llegar a vencernos por aburrimiento y por la lógica preocupación, al comprobar que han dejado de comer.
La estrategia usual es ir mezclando la nueva comida con la antigua en proporciones que no superen el 25 % de la nueva formulación. Al cabo de dos o tres días esta relación puede ir aumentando hasta realizar el cambio definitivo. Al principio, muchos gatos seleccionarán la comida, dejando en el plato lo que no es de su agrado, pero no hay que darse por vencido, pues el gato está perfectamente alimentado y acabará por ceder.
También es importante "convencerle" con buenas maneras para que acepte la nueva dieta, dársela a probar, humedecerla con agua o jugar a premiarle con ella. Si somos bruscos y nuestro lenguaje corporal es percibido por el animal como amenazante, será aún más difícil hacerle cambiar de alimento.
El secreto para vencer la resistencia a un cambio de alimentación está en nuestra constancia y en un alto grado de comunicación con el animal.
Cuidado con los suplementos alimenticios
Salvo en estados verdaderamente carenciales, y siempre bajo control veterinario, los suplementos, como vitaminas y minerales pueden ser más nocivos que beneficiosos para nuestro animal. Un gato sano, con una dieta completa y equilibrada no necesita otros aportes suplementarios.
Hay vitaminas que no son solubles en agua (A,D,E,K ) y el animal no las elimina con la orina, con lo que se acumulan en el organismo produciendo intoxicaciones por exceso, que se manifiestan con diarreas y alteraciones muscoloesqueléticas, entre otros síntomas.
El calcio, que tan buena prensa tiene, tomado en exceso impide la absorción de otros minerales, como el magnesio y el zinc, provocando carencias en estos elementos y una sobrecarga de calcio de la que el animal no puede defenderse, causando problemas óseos, justamente lo contrario de lo que se pretendía conseguir con su administración.
En cuanto a la fibra, no es aconsejable que consuman grandes cantidades, sobre todo en animales con problemas renales. Además un exceso de fibra impide la asimilación correcta del resto de los nutrientes.
Por su parte, las golosinas enriquecidas no deben suponer nunca más del 20 por ciento de la alimentación del felino y si se suministran hay que tenerlo en cuenta para la disminución equivalente de su dieta habitual.
Alimentos prohibidos
Alimentos "humanos", como el chocolate, la cebolla o el ajo resultan tóxicos para los gatos. Aunque algunos no les afecten inmediatamente, a la larga pueden causarles graves problemas de salud. Debemos evitarle al gato los siguientes productos:
Huesos y espinas
Los huesos son malos para los animales. Pueden poner a la mascota en peligro si se quedan atrancados en el tracto intestinal o en la tráquea.
Chocolate
El chocolate contiene teobromina, que causa un incremento del ritmo cardíaco, estimula el sistema nervioso central y constriñe las arterias. Puede causar vómito, diarreas, hiperactividad y hasta infartos o muerte. Si el chocolate es cocinado el efecto puede ser más rápido y devastador.
Alcohol
No deberíamos jugar a dar de beber a nuestro gato. Puede intoxicarse con gran facilidad, le sobreexcitará y despertará su agresividad felina. También les causa incontinencia urinaria. Una intoxicación grave puede llevar a la muerte.
Leche
Contrariamente a lo que se piensa, la leche no es buena para los gatos. La mayoría no toleran la lactosa y acabarán por tener diarreas, vómitos y otros problemas gastrointestinales.
Embutidos y carnes saladas
Al ser saladas y altas en grasas pueden causar dolores de estómago o pancreatitis
Cebolla
Es muy tóxica para perros y gatos. Los disulfidos que contiene dañan los glóbulos rojos de su sangre y puede tener consecuencias fatales.
Cafeína
Al igual que el chocolate, la cafeína estimula peligrosamente el sistema nervioso central y el cardíaco, lo que puede provocar en cuestión de horas vómitos, hiperactividad, taquicardias e incluso la muerte.
Aguacates
La alta cantidad de grasas que contienen les causarán dolores de estómago o pancreatitis. La pulpa debe evitarse a toda costa.
Atún para consumo humano
En sí no es nocivo, excepto que carece de taurina, un aminoácido imprescindible para el músculo cardíaco felino. Consumir este alimento le provocará a la larga problemas de corazón. Existe un atún preparado para gatos.
Pasas y uvas
Algunos estudios recientes indican que estos productos pueden provocar fallos de riñón en las mascotas.