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Macho y hembra tienen diferentes apetitos sexuales. La hembra ovula y se interesa por el sexo cuando aumenta la luz solar. Por su parte, el macho en celo muestra un interés permanente. Los problemas de salud relacionados pueden ir desde infecciones en los aparatos reproductores (más frecuentes en las gatas que no han parido nunca) hasta infecciones o cánceres de mama. Los machos no suelen tener problemas de próstata cuando se hacen viejos.

La esterilización temprana de machos y hembras reduce considerablemente el riesgo de problemas médicos relacionados con la actividad reproductora, además de evitar otras molestias de convivencia conocidas por todos como el marcaje y los maullidos.
Precauciones con una gata embarazada:
- No vacunar durante las primeras semanas
- No darle ningún medicamento a menos que lo prescriba el veterinario
- Desparasítela sólo con productos seguros
Celo
La sexualidad de los gatos es famosa por su intensidad y por lo explícita que resulta a veces. Los gatos experimentan el periodo de celo cada ocho meses y las gatas cada seis. Durante el celo, los gatos se comportan de manera inquita y agresiva, maúllan mucho y con fuerza y orinan para marcar territorio. Las gatas suelen ser más calmas y tienden a mostrarse cariñosas, a restregarse contra el suelo y a levantar la cola. Su orina adquiere un olor muy atractivo para los machos.
Se suele entender que el periodo de celo de las hembras dura de febrero a noviembre, pero las que viven en hogares bien acondicionados con muchas horas de luz artificial, pueden sufrir variaciones sobre este período.
Apareamiento
Es muy normal que los gatos se peleen por la hembra, aunque estas pueden cruzarse con más de uno durante el día. No es conveniente juntar dos gatos primerizos, sobre todo si ella es inexperta, porque puede revolverse contra el macho y herirlo.
La forma en que las hembras se cruzan es frotándose contra el macho e inclinándose hacia delante, para que éste pueda montarla sujetándola por el cuello con los dientes. Cuando la hembra desea terminar, lanza un grito para avisar al gato. Luego de esto, en muchos casos, las gatas se tornan agresivas hacia el macho. El órgano reproductor del macho está recubierto de unas escamas córneas que irritan los órganos genitales de la gata.
El problemas más común en el sistema reproductor de los machos es la criptorquidia (los testículos no descienden).
La gestación

Dependiendo de la raza, la gestación puede durar entre 60 y 62 días. Cuando pasan más de 68 sin producirse el parto es urgente visitar al veterinario.
Una gata puede estar en celo unos días después de su fecundación, por lo que la camada podría ser a la vez de padres distintos.
A las tres semanas los pezones cambiaran se agrandarán y se pondrán rojizos. Al mes y medio ya estará muy gordita y sus movimientos serán lentos, por lo que conviene resguardarla en el hogar.
Sin embargo, a pesar de su lentitud, ante un estímulo pueden reaccionar con más agresividad.
Puede que la gata exija el doble de atención que antes o que, por lo contrario, se enfade más con otras mascotas de la casa. En todo caso, su carácter suele ser más indolente.
Debe alimentarla tanto como desee con un alimento equilibrado. A medida que se acerca el parto, su apetito aumenta al tiempo que decae su actividad. Puede llegar a perder todo el apetito un día antes de parir. Una vez haya parido puede necesitar de dos a cuatro veces más de comida para producir el alimento de sus gatitos.
La pseudo gestación
Llamada también “embrazo psicológico”, es muy poco frecuente en gatas. Puede ocurrir en gatas que no están esterilizadas y copulan sin que se produzca gestación. La gata se comporta como si hubiera parido e incluso llega a producir leche. Es conveniente, si se detecta esta situación, consultar con el veterinario.
Gestación en gatas muy adultas
Se considera que una gestación es de alto riesgo a partir de los 12 o 14 años de edad. Es posible que los gatos nazcan muertos o que sólo de a luz a un gato. En todo caso, la supervisión del veterinario es imprescindible.
El parto
Habitualmente la gata buscará su propio lugar donde parir. Suelen hacerlo solas y sin ayuda. Pero si le preparamos un lecho le haremos un favor. Deberá ser una cesta o una caja de fácil acceso pero con los bordes lo bastante altos para impedir que los gatitos se deslicen fuera. Estará ubicado en un lugar discreto y tranquilo, será seca y confortable. También puede suceder que la gata prefiera su propia ubicación. En este caso nos limitaremos a poner toallas limpias en el lugar que elija.
No utilice cámaras con flash o dispositivos que puedan poner nerviosa a la gata. Es mejor mantenerse al margen y observar. Las gatas saben muy bien cómo parir en soledad.
El parto dura de dos a cuatro horas, pero puede prolongarse el doble sin que deje de ser normal.
Es habitual que las gatas maúllen con fuerza mientras dan a luz a los cachorros, que en condiciones normales saldrán uno a uno en intervalos de quince a veinte minutos.
La gata suele comerse la placenta, que contiene sustancias hormonales que facilitan la producción de leche.
Lo normal es que no haya ninguna complicación, pero avisaremos de inmediato al veterinario en caso de:
- Si la gata presenta un flujo de color amarillo-verdoso que desprenda mal olor
- Si el parto se prolonga más de ocho horas
- Si entre el nacimiento de dos cachorros pasan más de tres horas.
- Si no se ha expulsado las placentas
Es muy importante que los gatitos mamen de la primera leche materna, ya que su composición es distinta a la que segrega posteriormente, esta primera leche, llamada calostro, es rica en proteínas, vitaminas y grasa, ligeramente laxante, y sobre todo contiene sustancias proteicas, las globulinas, que protegen a los recién nacidos de numerosas enfermedades.
La gata soporta bien dos partos al año, no debe dejarse que tenga más. Mejor aún, es limitarlo a una sola gestación anual, para conservar mejor a la madre.*
La esterilización
La castración quizá no sea natural, pero la costumbre de convivir con un gato tampoco lo es. En general, la esterilización de machos y hembras previene la aparición de enfermedades, además de evitar embarazos no deseados. La castración a las siete semanas de vida es segura, aunque muchos médicos recomiendan hacerlo cuando ya se ha alcanzado la madurez física. La castración reduce la producción de hormonas y esto tiene efectos beneficiosos para todos.
Los machos castrados tienden a estar menos excitados y no sienten frustración por no poder satisfacer sus necesidades de apareamiento, ya que segregan menos hormonas. No se ven rechazados por el olor, tienen menos peleas y, por último, contribuimos al control de natalidad de cachorros y evitamos abandonos. La castración es una operación sencilla y de muy bajo riesgo, donde solo se extraen los testículos.
Como alternativa a la castración de machos, se puede realizar una vasectomía. De esta manera se extirpan parte de los conductos que conducen el esperma a la uretra. Esto le permitirá seguir apareándose sin riesgo de preñar, aunque no eliminará la ansiedad que tenga en época de celo.
En las hembras, lo ideal es efectuar la esterilización después de su primer celo, cuando ya están desarrolladas. Mientras tanto, se le pueden suministrar métodos anticonceptivos, de manera temporal y bajo supervisión médica. |