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Salud y prevención
Examen regular

El gato, como todos los mamíferos, puede padecer una gran cantidad de enfermedades: desde las genéticas y congénitas hasta las infecciones por virus, bacterias o parásitos. Cuando un gato muestra conductas inusuales nos alerta acerca de su estado de salud, pero una enfermedad podría pasar desapercibida hasta que llega a ser grave.


En la mayoría de los casos, un animal triste, demasiado apático o inapetente está emitiendo un mensaje de que algo no va bien. Los gatos, sin embargo, pueden "ocultar" muchos trastornos, sin exhibir síntomas muy llamativos.
Por ello, es recomendable efectuar inspecciones regulares de su estado general y reconocer los posibles signos de alarma para acudir al veterinario lo antes posible.
 

Signos de alarma:

  • Ojos: deben ser brillantes, sin supuraciones, lagrimeo o inflamaciones y sin la presencia del tercer párpado.
  • Orejas y oídos: color rosado pálido, sin restos de cera ni costras ni ácaros. No debe haber supuraciones, ni inflamaciones. La cabeza o las orejas ladeadas son síntoma de problemas, lo mismo que si sacude la cabeza continuamente o se rasca en exceso.
  • Encías y mal aliento: las encías deben presentarse rosadas, no pálidas ni blanquecinas, sin babas. El mal aliento puede indicar infecciones dentales, sarro o gingivitis o también problemas digestivos. El babear pude tener que ver con alguna intoxicación.
  • Nariz: no deben presentar costras ni supuraciones, tos ni estornudos. La respiración debe ser prácticamente inaudible y sin dificultad.
  • Pelaje: brillante, suelto y sedoso, sin manchas, calvas ni decoloraciones, libre de pulgas y sin caída excesiva de pelo.
  • Zona anal: atención a las posibles dificultades para orinar, al lamido insistente de la zona, incluidos los genitales y a manchas o restos de diarrea.
  • Heces: se debe vigilar rutinariamente su color y textura: el estreñimiento o la diarrea persistentes o la presencia de sangre requieren consulta inmediata con el veterinario
  • Sed excesiva: puede revelar problemas en el aparato urinario, en riñones o vejiga.

 

Las revisiones periódicas en la clínica veterinaria, deben formar parte de la rutinas de cuidado de nuestro gato

La vacunación

Dado lo susceptibles que son los gatos a las enfermedades infecciosas, la vacunación es la mejor prevención. Una vacuna estimula una respuesta inmune que protege al gato de una enfermedad de manera natural. Los médicos prefieren aplicar vacunas 'multivalentes', que pueden proteger contra varias enfermedades a la vez. Aunque las vacunas son la protección más eficaz contra las enfermedades contagiosas, existe una controversia acerca de sus posibles efectos secundarios.

En el gato se utilizan varias vacunas a partir de los dos meses de edad. En caso de epidemia de determinadas enfermedades o de persistencia de algunas virosis en un criadero, se puede comenzar a vacunar a los 30 días de edad y hacer una dosis más de refuerzo.
 

Las vacunas que se utilizan en el gato son las siguientes:

  1. La Vacuna Triple Felina (VTF): compuesta por el virus de la Rinotraquitis viral felina, el Calicivirus felino y la Panleucopenia felina.
  2. La vacuna contra la Leucemia Felina (VLF): quecontiene las fracciones del virus que estimulan distintos aspectos de la inmunidad.
  3. La vacuna contra la Rabia (VAR), que puede ser a virus muerto o a virus vivo modificado o atenuado.
  4. La vacuna contra la Peritonitis Infecciosa Felina (VPIF), es a virus vivo modificado termo sensible, y se aplica por vía intranasal para producir una inmunidad de tipo local.

Plan de vacunas

Un plan de vacunas suele iniciarse a los dos meses de edad con la Triple y luego hacerse un refuerzo. Más tarde se aplica la de Leucemia Felina, también con su refuerzo posterior y luego la de la Rabia que se da una sola dosis. Estas vacunas se aplican con intervalos de 15 a 20 días cada una. La vacuna de la Peritonitis podría aplicarse al principio o al final del plan, y normalmente se requiere un refuerzo a las tres semanas. La aplicación de las vacunas contra PIF y Leucemia felina están especialmente indicadas en los criaderos, pensionados y refugios de gatos.

Este es el plan de vacunación para cachorros:

  • 2 meses de edad VTF o Cuádruple 1º dosis
  • 15 a 20 días VTF o Cuádruple 2º dosis
  • 15 a 20 días VLF 1º dosis
  • 15 a 20 días VLF 2º dosis
  • 15 a 20 días VAR única dosis
  • 15 a 20 días VPIF 1º dosis
  • 15 a 20 días VPIF 2º dosis

Este estímulo de vacunas debe repetirse cada año con dosis únicas para mantener a punto el sistema inmunológico.

Cuando se compra un gatito se debe exigir el certificado de vacunación correspondiente extendido por un Médico Veterinario. Estos certificados deben tener los datos del propietario (nombre, dirección y teléfono), del animal (para poder identificarlo con seguridad) y del veterinario (nombre, dirección, teléfono y matrícula).

Si no se cumple con estas condiciones no puede considerarse que el gato esté vacunado.
En los días siguientes a la vacunación evitaremos cualquier situación que pueda producirle estrés al gatito, ya que esto reduciría su respuesta a la vacuna. Evitemos también poner al animal en contacto con otros gatos hasta que no le hayamos aplicado por lo menos la Triple.

Únicamente no vacunaremos a un gato si está enfermo o es una hembra embarazada.

Por último, la vacunación es una excelente oportunidad para hacer un examen anual al gato.

Sexualidad y esterilización

Macho y hembra tienen diferentes apetitos sexuales. La hembra ovula y se interesa por el sexo cuando aumenta la luz solar. Por su parte, el macho en celo muestra un interés permanente. Los problemas de salud relacionados pueden ir desde infecciones en los aparatos reproductores (más frecuentes en las gatas que no han parido nunca) hasta infecciones o cánceres de mama. Los machos no suelen tener problemas de próstata cuando se hacen viejos.


La esterilización temprana de machos y hembras reduce considerablemente el riesgo de problemas médicos relacionados con la actividad reproductora, además de evitar otras molestias de convivencia conocidas por todos como el marcaje y los maullidos.









   Precauciones con una gata embarazada:

  • No vacunar durante las primeras semanas
  • No darle ningún medicamento a menos que lo prescriba el veterinario
  • Desparasítela sólo con productos seguros

Celo

La sexualidad de los gatos es famosa por su intensidad y por lo explícita que resulta a veces. Los gatos experimentan el periodo de celo cada ocho meses y las gatas cada seis. Durante el celo, los gatos se comportan de manera inquita y agresiva, maúllan mucho y con fuerza y orinan para marcar territorio. Las gatas suelen ser más calmas y tienden a mostrarse cariñosas, a restregarse contra el suelo y a levantar la cola. Su orina adquiere un olor muy atractivo para los machos.

Se suele entender que el periodo de celo de las hembras dura de febrero a noviembre, pero las que viven en hogares bien acondicionados con muchas horas de luz artificial, pueden sufrir variaciones sobre este período.

Apareamiento

Es muy normal que los gatos se peleen por la hembra, aunque estas pueden cruzarse con más de uno durante el día. No es conveniente juntar dos gatos primerizos, sobre todo si ella es inexperta, porque puede revolverse contra el macho y herirlo.

La forma en que las hembras se cruzan es frotándose contra el macho e inclinándose hacia delante, para que éste pueda montarla sujetándola por el cuello con los dientes. Cuando la hembra desea terminar, lanza un grito para avisar al gato. Luego de esto, en muchos casos, las gatas se tornan agresivas hacia el macho. El órgano reproductor del macho está recubierto de unas escamas córneas que irritan los órganos genitales de la gata.

El problemas más común en el sistema reproductor de los machos es la criptorquidia (los testículos no descienden).

La gestación


Dependiendo de la raza, la gestación puede durar entre 60 y 62 días. Cuando pasan más de 68 sin producirse el parto es urgente visitar al veterinario.

Una gata puede estar en celo unos días después de su fecundación, por lo que la camada podría ser a la vez de padres distintos.
A las tres semanas los pezones cambiaran se agrandarán y se pondrán rojizos. Al mes y medio ya estará muy gordita y sus movimientos serán lentos, por lo que conviene resguardarla en el hogar.

Sin embargo, a pesar de su lentitud, ante un estímulo pueden reaccionar con más agresividad.
Puede que la gata exija el doble de atención que antes o que, por lo contrario, se enfade más con otras mascotas de la casa. En todo caso, su carácter suele ser más indolente.
Debe alimentarla tanto como desee con un alimento equilibrado. A medida que se acerca el parto, su apetito aumenta al tiempo que decae su actividad. Puede llegar a perder todo el apetito un día antes de parir. Una vez haya parido puede necesitar de dos a cuatro veces más de comida para producir el alimento de sus gatitos.

La pseudo gestación

Llamada también “embrazo psicológico”, es muy poco frecuente en gatas. Puede ocurrir en gatas que no están esterilizadas y copulan sin que se produzca gestación. La gata se comporta como si hubiera parido e incluso llega a producir leche. Es conveniente, si se detecta esta situación, consultar con el veterinario.

Gestación en gatas muy adultas

Se considera que una gestación es de alto riesgo a partir de los 12 o 14 años de edad. Es posible que los gatos nazcan muertos o que sólo de a luz a un gato. En todo caso, la supervisión del veterinario es imprescindible.

El parto

Habitualmente la gata buscará su propio lugar donde parir. Suelen hacerlo solas y sin ayuda. Pero si le preparamos un lecho le haremos un favor. Deberá ser una cesta o una caja de fácil acceso pero con los bordes lo bastante altos para impedir que los gatitos se deslicen fuera. Estará ubicado en un lugar discreto y tranquilo, será seca y confortable. También puede suceder que la gata prefiera su propia ubicación. En este caso nos limitaremos a poner toallas limpias en el lugar que elija.

No utilice cámaras con flash o dispositivos que puedan poner nerviosa a la gata. Es mejor mantenerse al margen y observar. Las gatas saben muy bien cómo parir en soledad.
El parto dura de dos a cuatro horas, pero puede prolongarse el doble sin que deje de ser normal.
 Es habitual que las gatas maúllen con fuerza mientras dan a luz a los cachorros, que en condiciones normales saldrán uno a uno en intervalos de quince a veinte minutos.

La gata suele comerse la placenta, que contiene sustancias hormonales que facilitan la producción de leche.

Lo normal es que no haya ninguna complicación, pero avisaremos de inmediato al veterinario en caso de:

  • Si la gata presenta un flujo de color amarillo-verdoso que desprenda mal olor
  • Si el parto se prolonga más de ocho horas
  • Si entre el nacimiento de dos cachorros pasan más de tres horas.
  • Si no se ha expulsado las placentas

Es muy importante que los gatitos mamen de la primera leche materna, ya que su composición es distinta a la que segrega posteriormente, esta primera leche, llamada calostro, es rica en proteínas, vitaminas y grasa, ligeramente laxante, y sobre todo contiene sustancias proteicas, las globulinas, que protegen a los recién nacidos de numerosas enfermedades.

La gata soporta bien dos partos al año, no debe dejarse que tenga más. Mejor aún, es limitarlo a una sola gestación anual, para conservar mejor a la madre.*

La esterilización

La castración quizá no sea natural, pero la costumbre de convivir con un gato tampoco lo es. En general, la esterilización de machos y hembras previene la aparición de enfermedades, además de evitar embarazos no deseados. La castración a las siete semanas de vida es segura, aunque muchos médicos recomiendan hacerlo cuando ya se ha alcanzado la madurez física. La castración reduce la producción de hormonas y esto tiene efectos beneficiosos para todos.
Los machos castrados tienden a estar menos excitados y no sienten frustración por no poder satisfacer sus necesidades de apareamiento, ya que segregan menos hormonas. No se ven rechazados por el olor, tienen menos peleas y, por último, contribuimos al control de natalidad de cachorros y evitamos abandonos. La castración es una operación sencilla y de muy bajo riesgo, donde solo se extraen los testículos.

Como alternativa a la castración de machos, se puede realizar una vasectomía. De esta manera se extirpan parte de los conductos que conducen el esperma a la uretra. Esto le permitirá seguir apareándose sin riesgo de preñar, aunque no eliminará la ansiedad que tenga en época de celo.

En las hembras, lo ideal es efectuar la esterilización después de su primer celo, cuando ya están desarrolladas. Mientras tanto, se le pueden suministrar métodos anticonceptivos, de manera temporal y bajo supervisión médica.

Sana vejez

Cada vez son más los gatos que están alcanzando su potencial genético. En el entorno protegido que les ofrecemos, a salvo de los grandes peligros como la falta de comida o los depredadores, los gatos domésticos están alcanzando vidas muy largas, casi el doble que sus primos los gatos salvajes. Dada la alta mortalidad felina en condiciones naturales, las hembras continúan ovulando cuando son viejas, por lo que las infecciones de útero son más frecuentes.

A medida que envejece, el gato pierde capacidad de reacción, de reflejos y de aprendizaje. Su cerebro está cada vez menos protegido y son sensibles a las pequeñas hemorragias en su tejido e incluso a padecer apoplejías.

Algunos investigadores han descubierto similitudes entre el envejecimiento felino y el humano. La pérdida progresiva de funciones cerebrales es normal en gatos de más de 16 años. Los gatos experimentan entonces cambios en su humor y conducta que los aproximan a la demencia senil de los humanos.
Se irritan más, dan bufidos, se asean menos y presentan alteraciones en el sueño y el sentido de la orientación.

Es conveniente que un veterinario realice controles en los gatos viejos unas dos veces al año.

Señales del envejecimiento

Como consecuencia del envejecimiento, el sistema inmunitario se debilita lo que hace que, en esta etapa de vida, el gato sea más propenso a sufrir algunas infecciones y enfermedades. Por ello es de suma importancia seguir con las visitas periódicas al veterinario y con el plan de vacunación y desparasitación que él nos marque.

Típico de edades avanzadas, son también los problemas de dentición. Estos sumados a la perdida de olfato, pueden hacer que el gato pierda apetito. También se reduce la capacidad de asimilar los nutrientes que tiene el aparato digestivo, lo que hace que muchos gatos pierdan peso al llegar a la vejez. Por ello debemos darle un alimento de calidad, adaptado a su edad para asegurarnos que recibe un aporte correcto de todos los nutrientes que necesita.

También su comportamiento pede variar, volviéndose más sedentario y mostrándose menos paciente. Debemos procurar que siga activo y estimularle con juegos para que haga ejercicio y desarrolle sus habilidades.