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Problemas en el Hogar
Amenazas en el interior |
Productos químicos
Los productos de limpieza son tóxicos para animales y personas. En el caso de los gatos, el riesgo resulta aún mayor pues algunos de sus olores resultan muy atractivos para ellos, como es el caso de la lejía. Su ingestión, inhalación o contacto, aún en dosis ínfimas, pueden provocar envenenamientos y quemaduras en el cuerpo e irritación de las mucosas.
Otros productos químicos, como los insecticidas, pegamentos, disolventes e incluso colonias, perfumes y lacas deben ser manejados con cuidado para no rociar la piel del gato, pues podrían intoxicarse al lamer su pelaje durante el aseo. Los medicamentos en comprimidos también deberán estar a buen recaudo y, en caso de envenenamiento o intoxicación, debemos acudir al veterinario e informarle de la clase de tóxico que los causó.
Para la limpieza de casa es preferible elegir productos perfumados al limón, pues el olor de los cítricos repele a los gatos. Por lo mismo, un truco para que no se acerquen a los lugares prohibidos es colocar en ellos una simple cáscara de naranja o rociar con zumo de limón.
Objetos de uso frecuente
Muchos de los objetos comunes en cualquier casa, y aparentemente inofensivos, entrañan serio peligro para los gatos. El familiar ovillo de lana o cualquier otra clase de cuerdas, cordeles, cables e hilos se pueden enganchar en las patas y el cuello o ser ingeridos. Otros objetos a vigilar son:
- El costurero y su contenido, en especial las agujas y alfileres, pues podrían tragarlos y sufrir una perforación intestinal.
- Las bolsas de plástico, tanto por el riesgo de asfixia como por el de su ingestión. Por ello evitaremos utilizarlas como juguete.
Ingestión de pequeños objetos
Ingestión de pequeños objetos y objetos punzantes que no son digeribles o pueden causar asfixia, como: gomas de borrar, gomas elásticas, clips, anillas, plásticos, clavos, chinchetas, tuercas, adornos navideños, etc.
Todo lo que tenga la forma de un hilo del que ellos puedan tirar, llama mucho su atención, allí el peligro consiste en que pueden tocar o morder cables y quedar electrocutados.
Es aconsejable que todos los cables se escondan o se tapen para que ellos no los vean, sobre todo cuando son pequeños.
Aparatos eléctricos
Una lavadora con la puerta abierta es una invitación para un gato, que puede permanecer allí sesteando por largo tiempo, pero también una trampa mortal si a alguien tiene un descuido y poner a funcionar la máquina con el animal dentro. Del mismo modo, las placas eléctricas de la cocina, la plancha caliente, los enchufes y los cables eléctricos sueltos o pelados pueden incitar su curiosidad y poner en riesgo su vida.
Para minimizar estos peligros es aconsejable el uso de enchufes de seguridad, tapar o esconder los cables, mantener al gato fuera de la cocina cuando se estén usando los fuegos y tener la precaución de taparlos si aún conservan calor.
Mobiliario y otros elementos de riesgo
Debido a su capacidad para meterse en cualquier rincón, el gato puede quedar atrapado debajo o detrás de los armarios, cajones y electrodomésticos. Las ventanas y los balcones son otro de sus grandes enemigos y las caídas al vacío constituyen uno de los accidentes más frecuentes; conviene, pues, asegurarlos con rejillas o telas metálicas capaces de resistir el peso o el impulso del animal.
Trepadores natos, los gatos pueden tirar de los manteles que cuelgan de las mesas y arrastrar objetos, alimentos y líquidos calientes provocando lesiones o quemaduras, como en el caso de las velas encendidas. Lo mismo se puede decir de los ceniceros con cigarrillos encendidos y hasta de la propia chimenea, que deberá protegerse con una pantalla.

En cuanto a los petardos y fuegos artificiales, además del ruido, que puede provocar pánico y sordera, si lo muerde le puede estallar en la boca con consecuencias fatales.
Otro riesgo son los cristales rotos que pueden producir cortes en las patas y en la nariz, e incluso ser ingeridos, por lo que hay que recogerlos inmediatamente.
En cuanto a los collares antiparasitarios, conviene utilizar los que incluyen elásticos, ya que el animal podría engancharse en ramas o cualquier saliente y estrangularse.
Cuidado también con los huesos, espinas y otros desperdicios que se encuentran en el cubo de la basura. Los gatos son habilidosos y perfectamente capaces de levantar su tapa, por lo que lo mejor es guardarlo en el interior de un armario. |
Riesgos en el exterior |
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Aunque el exterior sea un entorno natural y rico para el gato, también está lleno de peligros. Si quiere que su gato se mueva fuera del hogar, enséñele a maullar cuando usted lo llame, ofreciéndole a continuación algo de comida como premio. De esta manera, podrá encontrarlo en caso de que se extravíe.
Después de preparar al gato para la vida al aire libre, puede enseñarle las gateras. Estimule al gato para que mantenga la portezuela abierta con su cuerpo y se acostumbrará a utilizarla.
Aseos al aire libre
Puede excavar un hoyo que sirva como aseo en un lugar que pueda limpiar con facilidad. Camúflelo con hierbas altas y críbelo con regularidad. Pero evite que el lugar sea accesible para niños o para otros gatos, ya que es un lugar ideal para que se instalen parásitos.
El instinto de caza
El gusto por la caza de los gatos puede ser un problema. Para reducirlo, póngale un cascabel y no permita que se acerque a comederos de pájaros. Además, los gatos tienen gusto por los territorios extensos y esto puede provocar que entren en conflictos y peleas con otros gatos, lo cual puede dar lugar a heridas que transmitan enfermedades.
La castración reduce la necesidad de dominar un territorio extenso. Así mismo, tome precauciones para que su gato no se aproxime a sustancias tóxicas que pueda tener almacenadas y protéjalo de los accidentes de tráfico, evitando su salida al exterior si el área donde vive no ofrece seguridad.
Plantas tóxicas
Casi todos los gatos suelen mordisquear y jugar con las hojas y las flores de las plantas. Además de los insecticidas y abonos que puedan contener, hay muchas plantas comunes, de interior y de exterior, que son tóxicas para ellos. Los ficus, los tulipanes, las azaleas... y, en general, las llamadas "lechosas", de savia espesa y de color blanco, contienen saponina, una sustancia muy irritante cuya ingesta puede causar graves trastornos.
Cuidado con insecticidas y herbicidas
Jardines y huertos esconden grandes riesgos para los gatos que, aún siendo caseros, hacen pequeñas excursiones al exterior. Muchos de los productos de jardinería que se utilizan habitualmente contienen arsénico, como insecticidas y herbicidas; los aldehídos contenidos en el veneno contra babosas y caracoles, son también muy tóxicos tanto para gatos como para perros. Lo aconsejable, si se va a fumigar, es retirar del lugar al gato, las escudillas, la cesta y sus juguetes y dejar pasar unas horas antes de devolver todo a su sitio.
Debemos pues tener las mayores precauciones, guardar todos estos productos lejos del alcance de nuestras mascotas, y cuando fumiguéis que no se encuentren en el lugar donde se esté haciendo.
Quitad de en medio su agua y su comida y, a ser posible, no los dejéis entrar por esa zona, hasta que lo indique el producto, o bien hasta el día siguiente a la fumigación. Todas las precauciones son pocas, ya que recordemos que nuestros gatos y también los perros, se purgan con las plantas, así que si hacen eso después de fumigar, se envenenarían con toda probabilidad.
Otros peligros
Hay gatos, que aún siendo caseros tienen la posibilidad de salir a la calle a vagabundear.
Entre los 6 y 8 meses de vida, los gatos desean hacer incursiones callejeras. Las incursiones se hacen más frecuentes en primavera y verano debido al aumento de la actividad sexual de la especie en esta época.
Esta afición por las salidas es algo natural que obedece a su instinto sexual y predatorio, pero también conlleva una serie de riesgos, tanto para el gato, como para sus dueños, ya que puede contraer enfermedades transmisibles al hombre, entre otros muchos accidentes y problemas que se agrandarán cuando más se extienda su territorio exterior. 
Traumatismos producidos por atropellos, peleas con otros gatos o perros, pedradas, palos, armas de fuego, quemaduras, caídas, son sólo algunos de los riesgos que acarrea la vida callejera. Las barreras físicas para impedir sus salida y la castración son los únicos sistemas para mantenerlos fuera de peligro.
Por el otro lado, en la calle encontramos todas las posibles intoxicaciones por cebos envenenados, cloro de las piscinas, diversos líquidos para coches, como aceite y anticongelantes, agua contaminada, plantas tóxicas y picaduras de animales venenosos, entre otros; así como riesgos de hipotermia y congelación a causa de las inclemencias climáticas.
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