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Historia de la Estética Canina

La estética de las razas

La historia de las razas resulta apasionante si tenemos en cuenta que el perro desciende directamente del lobo. Es decir, sus antepasados eran lobos no domesticados. Es el propio hombre quien realizó la selección de estros animales por sus determinadas características que se adaptaban más a las funciones que desempeñaban al lado de los hombres, era una especie de “selección genética”. Por lo que el elenco actual de razas reconocidas era impensable en el año 5000 a.C. El propio término “raza” tiene su origen en el mundo árabe, donde fue utilizado antes para designar al caballo.

Aristóteles nos da las primeras pistas escritas sobre la instauración convencional de determinadas razas según la procedencia geográfica. Pero no sería hasta la época de los romanos donde se realiza una autentica clasificación sistemática de los perros en razas. Siempre desde el punto de vista de funcionalidad del propio perro y no de forma estética. La división se fundamentaba sobre los perros destinados a la caza, a cuidar la casa, a la defensa personal o, incluso, a la lucha junto a las legiones del Imperio Romano.

La Verdadera Especialización

Existe una gran laguna documental sobre la evolución de las razas desde el imperio romano. Se produjo un parón al desestabilizarse los sistemas políticos y de clasificación. Con la llegada del feudalismo en la edad media se cambió nuevamente el sistema social y político y se inició una nueva vía para las razas caninas.
Recuperamos esa distribución funcional, pero en este caso teniendo como elemento predominante la importancia que la caza tenía entre la aristocracia feudal. Ser el propietario de un perro destinado exclusivamente al deporte de la caza era ya un claro indicativo de la importancia de los estatus sociales, y al mismo tiempo, de la raza del perro que cada uno tenía en propiedad.
Los monasterios fueron unos de los primeros “criadores” de razas. En ellos se criaban de forma selectiva según la forma de caza y el tipo de presa. Los perros estaban adquiriendo tal valor que llegaban ha alcanzar el precio de un esclavo.

Se puede decir que el perro entra en casa; es decir, deja de utilizarse para el deporte lúdico y comienza a vivir la vida social como ejemplares de la élite. En el siglo diecinueve esa concepción da un paso más y convierte la tenencia de una determinada raza en un hecho estético frente a su antepasado práctico.
Es la primera ocasión en la historia que nos encontramos con una definición estricta de cada raza, o lo que es lo mismo, el estándar.


Aparecen las competiciones caninas, que influye aun más sobre la cría de las razas ya existentes y el impulso de crear nuevas.
A raíz de las competiciones caninas también surgen los clubes, el primero de los cuales fue el Kennel Club británico, fundado el 1873 y al que seguirían la Societé Centrale Canine de Francia y el American Kennel Club de Estados Unidos.

A partir de entonces surgen sociedades caninas que se mantienen en la actualidad y que definen el concepto de raza por la pertenencia a un determinado club.

CLASIFICACIÓN DE LAS RAZAS CANINAS SEGÚN LA F.C.I
(Federación Cinológica Internacional)
GRUPO I
Perros de Pastor
GRUPO II
Perros de guarda, defensa y utilidad
GRUPO III
Terriers
GRUPO IV
Teckels
GRUPO V
Perros Spitz y perro de tipo primitivo
GRUPO VI
Sabuesos y perros de rastro
GRUPO VII
Perros de muestra
GRUPO VIII
Cobradores y Levantadores de caza
GRUPO IX
Perros de compañía
GRUPO X Lebreles
El Siglo XX

La mayor parte de las razas que conocemos hoy se han desarrollado en este siglo. Actuamente existen más de cuatrocientas razas caninas. Existe una clasificación internacional y una local, ya que determinadas razas o variedades solo se dan en una zona geográfica. También encontramos varios nombres para una misma raza dependiendo del lugar que nos encontremos; por ejemplo, el pastor alemán es conocido también como alsaciano.

Aunque la definición de los estándares raciales empieza a cobrar importancia en el siglo XIX, la morfología de algunos perros se definió mucho antes, conservándose prácticamente inalterable hasta nuestros días. Un claro ejemplo de ello es el Perro de los Faraones, que conserva el mismo aspecto que los perros representados en los grabados del antiguo Egipto.

Los Primeros Estilismos

El perro está unido al hombre desde tiempos inmemoriables. En las antiguas culturas china y egipcia aparece en documentos pictóricos destacando como acompañante del ser humano. La preocupación y desarrollo de la estética canina no es solo un patrimonio del siglo XX, aunque se haya instituido como uso común, los arreglos en el pelo y el aspecto de los perros se remontan al siglo XVI.

En Europa las razas predominantes contaban con un pelo largo o semilargo. Cada vez que realizaban alguna función propia de su raza, como cazar o recoger el pescado, el pelo les estorbaba y comenzaron a aplicarse los primeros recursos de la peluquería por funcionalidad. Así se realizó con los Caniches; los cortes en el pelo se le realizaban para que pudiese coger las piezas cazadas por su dueño y que el perro tenia que buscar en muchas ocasiones en el agua. Al principio los perros fueron rasurados al completo, pero tras ver que enfermaban de las vías respiratorias y articulaciones, decidieron dejarle esas zonas cubiertas por el pelo. Curiosamente también le dejaron un pompón de pelo en la cola para que se pudiese guiar nadando.

Durante la época de la Reina Isabel I se tiene constancia de que en los mercados existían peluqueros caninos que arreglaban a las mascotas.

Los primeros estilistas profesionales que se conocen vivían en las cortes renacentistas del siglo XV y eran llamados los “Demoiselles”. El lujo del que disfrutaban estas mascotas nobles iba acorde con el nuevo gusto por la estética de sus dueños. En el Siglo XVII época de Luis XV el Caniche fue el perro oficial de la corte francesa y de ese tiempo se tienen los primeros registros de la existencia de salones de belleza para perros.
Pero fuera de los datos oficiales, muchos años antes esos “Demoiselles” se reunían los domingos a la orilla del río, donde los perros paseaban. Les hacían algún corte de pelo demostrando sus artimañas estéticas. También se comenzaban a realizar los baños en agua con azufre, ya que era el mejor sistema antipulgas conocido.
Conforme nos acercamos a la época actual comprobamos que la estética canina ha sido influenciada por un desarrollo común a la estética humana.
El siglo XX refinó hasta el extremo el estilismo de los perros: Actualmente cada raza tiene una variedad muy amplia de cortes de pelo que estilizan su figura o que resaltan determinados rasgos de su fisonomía, mejoran el aspecto de su pelo, orejas, patas o vientre. Esta evolución estética manifiesta el valor añadido del que disfruta nuestro perro.

Tipos de Cortes

Según que razas, principalmente las de pelo largo, la visita al peluquero es obligada. El manto exige una serie de arreglos que se orientan a realzar el aspecto de determinadas partes del animal y sus características físicas más destacadas. Estos cortes de pelo sirven para estilizar al perro sea cual sea su aspecto. Entre los clientes más habituales encontramos al Schnauzer, Westy, Caniche y Scottish Terrier.

En razas como el Schnauzer el pelo es muy duro y áspero, por lo que su corte es más difícil. Los estilistas suelen optar en este caso por un esquilado más corto en el cuello que en el resto del cuerpo, resaltando el grosor y largura en las patas. Las cejas, la barba y el bigote se dejan largos , pero con una mayor longitud hacia la parte interior. En el caso del Westy lo que se intenta potenciar es una forma de la cabeza recta, ya que su cráneo es pequeño y gracioso. Para conseguir ese efecto tan curioso el pelo se peina de atrás a adelante y se iguala con el resto de la cabeza. Mientras que las patas y costados se mantienen largos. El corte de la cola en el Westy tiene forma de cono.

Uno de los cortes más graciosos por todas las posibilidades que ofrece su pelo es el Scottish terrier; su pelo es denso pero muy suave y fuerte. El corte que destaca las características del estándar en rapado por arriba y largo en el abdomen, patas y barba. Es el clásico corte con forma de faldón.

Una de las grandes estrellas de las peluquerías es sin duda el Caniche. Cuando es adulto puede elegir entre un sinfín de cortes diferentes; el continental, moderno, a lo león, etc... Para que el crecimiento del pelo sea correcto hay que cortarle el pelo desde los cuatro meses de edad, manteniendo una longitud de uno o dos centímetros. Es muy complicado realizarle estos cortes en casa. Es una de las razas que requiere los cuidados de un profesional.

Uno de los inconvenientes más comunes con los que se encuentra el estilista es el manejo del propio perro para realizar el corte. Si los enredos o nudos son frecuentes el animal se cansará muy rápido y comenzará a inquietarse. Siempre que cortemos el pelo a nuestra mascota es necesario tenerle atado con correa y hablarle con cariño para que se confíe. En estos casos hay que prestar especial atención a los cachorros, perros enfermos y perros seniles, ya que estarán menos predispuestos a portarse bien durante el corte.

En general, cuando se elige una mascota, además de la raza y el tamaño también hay que pensar en si vamos a tener el tiempo suficiente para cepillar o llevar a la peluquería a un perro de pelo largo o muy duro. No solo por su estética, sino principalmente por su salud; un mal cuidado del pelo puede producir problemas en la piel; infecciones, aparición de grasa en exceso, etc...

Existen varias técnicas de corte:

Rasurar es cortar el pelo por medio de navajas intercambiables a las que se les puede agregar algún nivel para ahorrar tiempo y tener un mejor terminado dando la apariencia de un corte en capas hecho con tijeras cuando no se es muy hábil con ellas.
El objetivo del rasurado es cortar en forma rápida y gentil el exceso de pelo dejando solo el deseado y a un largo predeterminado.

Trimming es una técnica de corte que se utiliza para perros de pelo duro o “pelo alambre”. Se consigue un pelo que se queda recto hasta un largo concreto y luego empieza a esponjarse y rizarse.

Rotar una capa en un ejemplar de pelo duro consiste en quitar el pelo muerto de la capa exterior y eliminar la lanilla de la capa interna en un perro previamente rasurado con trimming; y a diferencia de este ultimo procedimiento en el cual casi todo el pelo tiene la misma edad y el mismo largo en el rotado de la capa el pelo que usted encontrará tendrá diferentes edades y largos dependiendo de la región del cuerpo del perro donde este trabajando.
La mejor opción antes de aventurarnos a realizar un corte es llevarlo al peluquero y estilista y este nos informe sobre la táctica y dificultad, así como el intervalo de tiempo entre los cortes.