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Expresiones posturales
Posturas de sumisión |

La mejor forma de conocer a una mascota es ver
como se mueve, como actúa. La observación
siempre nos dará las claves del lenguaje
canino.
Las posturas de nuestra mascota dicen mucho
y suelen ir acompañadas de movimientos
de cola, uso de las orejas y del hocico. Cuando
la alegría del animal es enorme, por
ejemplo cuando llegamos a casa y nos recibe,
no solo moverá la cola sino que toda
su parte trasera acompañará a
esta felicidad. Cada mascota tiene una forma
distinta de expresarse pero todas coinciden
con determinadas posturas que comparten significado.
Entre los distintos tipos encontramos las posturas
calificadas de sumisión: son con las
que el animal reconoce nuestra autoridad dentro
del grupo y nos demuestra su subordinación.
Son posturas amistosas que el perro utilizará
para relajar la tensión en los momentos
que aparezca un enfrentamiento o conflicto.
Por ejemplo, ante algún castigo o un
NO en tono elevado, el perro bajará la
cabeza para demostrarnos que acepta la corrección
e indicarnos que ya no hay motivo para seguir
castigándole.
En
la relación con otros perros, las expresiones
posturales pueden ser mucho más marcadas,
ya que las reproducen entre ellos, sobre todo
los perros más inseguros. Cuando un perro
permite que otro apoye su cabeza sobre su hombro
también demuestra sumisión.
Los perros inseguros o que demuestran miedo
o preocupación agacharán el lomo
y mantendrán una postura
más baja que su contrario, acompañada
de unas orejas hacia abajo. Si ladea
la cabeza hacia otro lado o gira los ojos en
otra dirección mostrando la parte blanca
interna (ojo de ballena) manifiestan preocupación
o miedo ante algo.
La cola
entre las patas, el giro de cabeza hacia otro
lado o lamer las comisuras de los labios de
otro perro son claros exponentes de la sumisión
de nuestra mascota.
Es importante
que el propietario conozca los gestos
de comunicación de su perro y los
respete. Esto no solo le permitirá
una mejor relación con su mascota,
además evitará crear situaciones
conflictivas con ella, que en ocasiones
pueden resultar peligrosas. |
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Posturas de dominancia |
Los perros que están muy seguros de
si mismos y que tienen un temperamento muy
marcado suelen destacarse por sus posturas
de dominancia. De cara al trato con los de
su misma especie, es un comportamiento instintivo
y aceptable dentro de unos límites,
pero si demuestra esa misma actitud hacia
nosotros debe ser modificada.
En las reglas básicas de educación
vimos como es imprescindible que el perro
entienda que somos nosotros los jefes de “la
manada”, tanto en casa como en el exterior.
Si no conseguimos educarle en esta línea
podemos tener varios problemas con su conducta
y es posible que el perro tome una actitud
pasiva ante todas nuestras órdenes.
Cuando el perro intenta subir con las dos
patas sobre nuestros hombros nos está indicando
dominancia sobre nosotros, esta es una de
las conductas que intentaremos rectificar.
Un perro seguro de sí mismo tendrá
una postura relajada, con el cuerpo recto
y alto, la mirada directa y las pupilas contraídas.
El juego es otra de las formas en la que se
despliegan toda clase de posturas; cuando
un perro quiere invitar a otro perro a jugar
amistosamente se inclina delante de él
, haciéndole una reverencia o le levanta
un poco la pata delantera.
A veces los perros se montan jugando. A menudo
están excitados, pero no en una forma
sexual, y parece ser una forma de vincularse.
Ocasionalmente es para mostrar dominancia,
pero no siempre.
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Paseos y juegos |
| Salir a la calle |
Rutina imprescindible |
El ejercicio
físico es necesario en todas
las etapas de la vida del perro y sobre
todo durante el crecimiento,
a partir de los tres meses. El paseo
cumple además de la función
fisiológica de desahogo del
animal, una función social
y de fortalecimiento físico
y psicológico, y contribuye a
hacer de nuestra mascota un ejemplar
fuerte, armonioso y resistente. Los
perros se emocionan a la vista de
su correa, que relacionan rápidamente
con la salida al exterior un mundo lleno
de estímulos, encuentros,
rastros, olores... No se puede tener
un perro aislado, encerrado, ni en un
balcón: si no sale a la calle
de manera sistemática nos encontraremos
pronto con un animal que puede presentar
problemas de comportamiento y un estado
físico malo.

Dependiendo de la raza, el tamaño,
la edad y la necesidad de
actividad que tenga el perro, el
paseo será más o menos
prolongado y con mayor o menor carga
de ejercicio. Los cachorros no deben
ser forzados y es preferible sacarlos
menos tiempo más veces, para
ir aumentando así su nivel
de resistencia; lo mismo se puede
decir de los perros muy mayores o con
problemas de artrosis, respiratorios
y otros asociados a la edad. Durante
los paseos el perro debe ser obediente
y respetuoso, hay que dejarle
libertad de olfatear y husmear y
no ir siempre a los mismos sitios. También
hay que permitirle que contacte con
otros perros y mantener el control
en todas las situaciones.
El paseo ideal debe durar una media hora, cuatro veces al día. Los breves paseos diarios que damos a nuestra mascota para que hagan sus necesidades en la calle no son suficientes para mantenerla en forma, tanto física como psicológicamente, por lo que es conveniente dedicar un par de días a la semana para dar un paseo más largo.
Mejor aún si podemos soltarlo para que corra y se divierta a sus anchas en un parque o jardín, puesto que cuando va atado sus
alternativas de movimiento son escasas.
A partir de los 4 meses ya es aconsejable que le saquemos a correr por el campo, en lugares donde se vea obligado a trepar por montículos y caminar sobre rocas para endurecer las almohadillas plantares y desgastar las uñas.
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Educación y civismo |

Tanto para el perro como para el dueño,
la vida en comunidad obliga al cumplimiento
de unas normas mínimas de
higiene y de respeto al espacio
público. Respetar esas normas
es la única forma de que los
propietarios y no propietarios de perros
puedan llevar una convivencia pacífica.
Por ello, la correa, y en algunos
casos el bozal, son imprescindibles
para pasear por zonas concurridas.
Obligatoria también es
la recogida de los excrementos
en la vía pública y deseable
que los dueños educaran a sus
perros para evitar en lo posible que
marquen u orinen en las ruedas de los
coches, las farolas, las esquinas, etc,
llevándolos a lugares adecuados,
como las zonas de recreo
para perros. |
El perro debe salir a pasear como mínimo cuatro veces al día y durante un tiempo no inferior a 15 minutos cada vez, para compensar la inactividad de las largas horas de sueño metido en casa. |
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| Donde , cómo y cuándo
pasear |
Paseos por el campo y por la ciudad |
Nuestro perro
tendrá suerte si vive en el campo
y se le saca a pasear a un bosque cercano
o a una zona verde; sin embargo hay
que conocer las circunstancias locales:
si existen cazadores o si el mismo
perro también es cazador, en ese
caso no le debemos soltar. En la
ciudad las cosas se complican,
porque aunque hay muchos olores que husmear
por la alta población de perros, también está expuesto
a los ruidos, la emisión de gases y la obligación de ir permanentemente
atado. En las ciudades existen parques
y jardines y plazas en las que se
dan cita varios dueños con sus
perros, lo que resulta positivo para que
el can aprenda a comportarse en sociedad.
En cuanto al uso de nuestro propio
jardín, en ningún caso
sustituye al paseo, ya que no existen
las impresiones y olores de otros perros;
además algunos perros se resisten
a hacer sus necesidades en su propio territorio,
no obstante, el jardín puede ser
de utilidad para la primera y la última
salidas del día. |
Paseos en invierno |
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Hay que fomentar en el perro la resistencia
a los agentes climatológicos,
aunque con precaución y evitando
los cambios de temperatura muy bruscos.
Si la casa está muy caliente
no es aconsejable sacarle al exterior
cuando hace mucho frío afuera,
no se les debe permitir que duerman
pegados a la calefacción y
si lo hacen, antes de sacarle en conviene
apartarlo una hora a una habitación
más templada.
Si conseguimos que se acostumbre
de pequeño a la intemperie,
después de joven y adulto estará
endurecido para soportar tranquilamente
temperaturas bajas, siempre en función
del largo de pelo, la actividad que
necesite, etc.
El frío siempre es más
perjudicial cuando es húmedo,
sobre todo para perros mayores. Por
ello al regresar a casa tras un paseo
por la nieve, tendremos siempre la precaución
de secarles bien con una toalla o usando
el secador si el perro está acostumbrado
a él. |
Después de un paseo bajo la lluvia e imprescindible secar completamente el pelo del perro, así como limpiar bien las patas para evitar que se reseque el barro entre los dedos. |
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Paseos en tiempo de calor |
| Para
algunos perros el verano es un auténtico
suplicio, pues sus organismos no
están preparados para la eliminación
rápida de calor.

En esta época es conveniente
cambiar los horarios de los paseos
y evitar las horas de máximo
calor, trasladándolos a las primeras
horas de la mañana y a las últimas
de la tarde o noche. Hay que prestar
atención también a las
hierbas secas y los cardos diminutos
que quedan enganchados entre el pelaje
y entre los dedos y especialmente peligrosas
son las espigas, que pueden entrar
muy profundo en las orejas o la nariz,
haciendo necesaria la intervención
del veterinario. Por supuesto, si tenemos
jardín o terraza donde el perro
sestea, no debe faltarle agua y una
sombra fresca.
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| Jugando con el perro |
Carreras y saltos |
Uno de los juegos preferidos por casi todos los perros es correr tras una pelota que su dueño le ha lanzado bien lejos. Una pelota o cualquier otro juguete que se lanzan son para él la representación de una presa y cobrarla es un ritual ancestral de cacería. Con el juego de la caza el dueño debe mantener su posición de líder y hacer también que el perro corra tras él, haciendo círculos, regates, saltando montículos... en lugar de huir con su presa. Hay muchas prácticas para que el perro consiga desarrollarse y endurecer sus músculos, ensanchar el pecho, fortalecer su aparato locomotor y adquirir elasticidad y resistencia. A los 9 meses un perro puede correr bastante y si es un perro apto y su estado físico se lo permite, podemos sacarlo a correr detrás de la bicicleta, aunque sin forzarle en exceso. Otro juego de fortalecimiento físico muy adecuado para completar su formación y que además les suele gustar mucho es la natación, y más aún cuando el ejercicio se realiza en grupo, con el dueño u otros perros. |

Otros juegos y juguetes pueden entrar en nuestras rutinas lúdicas con el perro y ayudarnos en su educación. Los cachorros muerden todo lo que encuentran, muchas veces durante el crecimiento de los dientes, sin embargo no todo es apto para ser mordido.
En el mercado existen juguetes de distintas formas, tamaños, texturas y olores especialmente indicados para ese fin, como huesos de goma o plástico, huesos mascadores de piel de búfalo, discos voladores, aros, palos, cuerdas, bolas con cuerdas y objetos para estirar, entre muchos otros.
Lo importante es elegir el material y el tamaño adecuados para la edad del animal, para que no pueda tragarlos ni romperlos, por lo que están desaconsejados los juguetes de plástico blando, los lacados y los rompibles.
Los huesos mascadores son, además, especialmente útiles para que el cachorro refuerce sus maxilares y limpie al tiempo su dentadura. Si proveemos a nuestra mascota de algunos de estos juguetes, que pueda considerar como suyos, evitaremos que cause destrozos en los muebles y en nuestras prendas objetos personales, como los zapatos. |
El juego constituye un excelente recurso educativo y no es suficiente con tener un sólo juguete y jugar un sólo juego. En los establecimientos especializados existe una amplia oferta de juguetes que facilitarán el aprendizaje y la obediencia. |
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Juegos dentro de casa |
Tirar de la presa, trepar, encontrar la golosina... |

En nuestra propia casa existen objetos, como sillas, mantas, banquetas o escaleras que pueden servir para improvisar una pista de juegos.
Así, por ejemplo, subir y bajar
por una escalera de tijera en pos
de un trapo o presa que tenemos en la
mano, reforzará las patas delanteras y traseras, ensanchará
el tórax y fortalecerá el
lomo y la grupa. También les divierte rastrear una golosina que previamente
hemos escondido en algún rincón
difícil que le obligue a arrastrarse,
por ejemplo por debajo de dos sillas volcadas;
o también podemos enseñarle
a sortear diferentes obstáculos
como vallas o balancines, sin olvidar
recompensarle después por su habilidad.
El límite lo pondrá nuestra imaginación y las ganas de jugar que tenga el perro, al que no hay que obligar, sino motivar. Existen igualmente algunos juguetes para que se entretenga cuando está solo en casa, como la bola mágica, una especie de dado o bola hueca y con agujeros, que se rellena de pienso o golosinas. El olor hace que el perro ponga rápidamente el objeto en movimiento que dejará caer una recompensa en forma de comida. |
Juegos de lucha y pelea |
Con el perro joven se deben practicar estos juegos precisamente para que aprenda a inhibir la mordida y a dosificarla, puesto que forma parte de su propia esencia. Para ello debemos disponer de algunos accesorios, como un guante grueso para la lucha, un trapo resistente para tirar fuertemente de él y sacudirlo y un balón para regates. |
Con un poco de imaginación
y espacio podemos convertir una
habitación en una campo
de juegos, para los días
en que las inclemencias del tiempo
nos impidan permanecer en el exterior.
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