El total de los dientes de un perro suma cuarenta y dos, dos más que nosotros. Con ellos no solo come, como nosotros, sino que coge objetos de todo tipo, inspecciona y muerde todo lo que le atrae. Eso además implica que multiplican su uso.
Su cuidado es esencial para que nuestra mascota tenga una vida saludable y es necesario inspeccionar la boca a diario para evitar infecciones y heridas producidas por objetos.
Por eso se recomienda que la limpieza de la boca también esté entre las tareas diarias de limpieza y mejor a partir de los dos meses de edad.
Entonces su dientes serán de leche, pero el cachorro estará acostumbrado a esta acción tan cotidiana. La limpieza ha de realizarse una vez al día y es muy sencilla; solo tiene que frotar la superficie de los dientes con un cepillo dental de cerdas suaves.
No utilice crema dental humana, existen especiales para perros que no son tan agresivas para su estómago.
La aparición de sarro es más frecuente en algunas razas por la distancia entre sus dientes, pero no suele ser normal. Si ayudamos a la salivación de su boca con objetos de goma para morder y le damos galletas de pasta dura o snack especiales le ayudaremos a evitar la aparición del sarro porque se frotarán los dientes al comerlas.
El mercado actual nos ofrece muchas soluciones; como las pastillas de enzimas y aminas fluoradas que previenen el sarro y protegen el esmalte.
Las bacterias que se alojan en la boca del perro
pueden producir enfermedades dolorosas, como la
gingivitis, que ataca directamente a las encías
y por eso puede debilitar los dientes. Solo hay
que aplicar los cuidados orales básicos para
evitarla.
Si le es difícil cepillarle los dientes porque no está habituado, pruebe con una pasta de sabor agradable para el perro, comience a hacerlo solo en los dientes más accesibles para ir limpiando todos gradualmente.
Solo con paciencia conseguirá que no se agite y disfrute de la limpieza.
Para algunos perros esta tarea resultará imposible porque le morderán. Si es así, recurra a los juguetes y golosinas especiales para el cuidado dental y no dude en consultar con el veterinario.
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Puede llegar a ser un verdadero incordio en casa con algunas razas. Determinados perros tienen un babeo tan constante que resulta un problema de limpieza. Esos casos son extremos, y no suelen constituir un problema de salud.
Sólo si observamos un cambio o aumento importante o un olor extraño apunta a que tiene problemas en la digestión o algún objeto entre los dientes. En ese caso inspeccione la boca del perro, si le es difícil, porque se niega, utilice un truco muy sencillo; una pelota de tenis entre las
mandíbulas para que mantenga la boca abierta.
Es aconsejable mantener seca su boca por razones prácticas. Si su perro se
excita cuando llega la hora de la cena tenga una toalla a mano para limpiarle las babas. Algunas personas optan por colocarle un pañuelo alrededor del cuello para absorber el exceso. |