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Garras y Uñas

El Cuidado de las Garras y Uñas

Las garras protegen como auténtico calzado las patas de nuestros perros. Son resistentes al frío del hielo y al asfalto caliente. Pisan continuamente las espinas y los terrenos escabrosos, pero no son indestructibles, pueden sufrir inflamaciones o cortes dolorosos.
El perro puede llegar a cojear por una herida poco profunda, hay que examinarle las almohadillas para estar seguros de que está buen estado.
Examinarlas es una tarea dura porque por regla general a los perros no les gusta nada que le toquen las patas. Incluso a los más dóciles en el baño se resisten a la hora de cortarles las uñas o examinarles las almohadillas. El cuidado a de ser constante porque las patas se exponen a muchos riesgos.

Uno de ellos, son las infecciones, ya sean fúngicas o bacterianas. Cuando observemos algún síntoma (lamido excesivo, exudado del pliegue, etc.), que nos haga sospechar de uno de estos problemas, debemos consultar al veterinario, que nos orientará sobre el tratamiento a seguir según la naturaleza de la infección. Como prevención, siempre que bañemos al perro debemos secarle a conciencia las patas, ya que las almohadillas mantienen mucho la humedad, hasta horas después de mojarse.
Cuando el perro se ha expuesto a un ejercicio intensivo por un terreno duro es normal que se le despelleje partes de la garra. Lo más práctico es cortar los pellejos desprendidos, sino podría pelarse toda la almohadilla.

La importancia de la limpieza diaria


Los perros no tienen el hábito de la limpieza tan acentuado que tienen los gatos y  son muchas las infecciones que la suciedad puede acumular; es imprescindible una higiene adecuada a la vida que lleva el perro. Si sufre heridas con frecuencia tenga a mano siempre una pomada antibiótica para la desinfección o protéjale las patas con calzado especial.

La limpieza entre las uñas será más fácil en unos perros que en otros debido a su constitución, pero el mejor consejo son las revisiones constantes.
El Corte de Uñas

El crecimiento de las uñas varía según el perro. Hay algunas razas que nunca presentarán problemas con la longitud de las uñas o que las desgastarán al andar en superficies con relieve como las aceras.
Pero hay que tener cuidado con las razas que si desarrollan un crecimiento constante ya que una uña excesivamente larga puede astillarse o partirse causando un gran dolor, llegando a producir serias heridas. Ante una uña rota lleve siempre el perro al veterinario. Si se le ha enganchado simplemente podemos arreglarla limándola para evitar desgarros.
Las tijeras normales no son adecuadas para cortarlas. Las uñas de los perros son muy duras y existen pinzas especiales para cortarlas. Siempre hay que cortar con mucho cuidado porque no se diferencia a primera vista la carne de la uña.
 Por lo que si lo realizamos nosotros mismos, el corte ha de ser pequeño. Es mejor cortarlas a menudo que dañar al perro. La uña puede tener un leve sangrado que ha de taponar con fuerza con una gasa hasta que cese.
Extreme el cuidado para no llegar a las venas y terminaciones nerviosas, sobre todo en los perros con las uñas oscuras.