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Mejor prevenir que curar

No siempre podemos reconocer los signos que nuestras mascotas nos envían sobre su estado de salud.  Lo que está claro es que, si algo no va bien,  el perro lo manifestará de una forma u otra. Saber reconocer estos síntomas y ponerles remedio es una de las claves de su bienestar.

Si nuestro perro deja de comer, se siente decaído o no saluda con la efusividad habitual no quiere decir necesariamente que esté enfermo, pero si es un cambio significativo de su energía o estado de ánimo al que hay que hacer caso. Cuando nuestro perro manifieste alguno de estos síntomas, consultaremos con el veterinario. De este modo conseguiremos un diagnóstico precoz ante cualquier problema de salud, siendo este un punto de gran importancia para lograr una recuperación rápida y plena.

Síntomas que indican una enfermedad grave

  • Vómitos con sangre, e incluso arcadas persistentes.
  • Cambios muy repentinos en las comidas y bebidas.
  • Variaciones bruscas en el peso.
  • Presencia de sangre en orina o excrementos.
  • Cambios en la cantidad o el aspecto de la orina.
  • Convulsiones, desorientación, colapsos o confusión.>
  • Insuficiencia respiratoria: si vemos que el perro no puede respirar hemos de asegurarnos que ningún objeto esté obstruyendo sus vías respiratorias. Si no es así puede deberse a problemas cardiacos o pulmonares
  • Falta coordinación, cojera, inestabilidad y debilidad.
  • Diarrea continua durante varios días.
  • Ante cualquiera de estos síntomas lo más aconsejable es acudir al veterinario para la revisión de una posible enfermedad.

Síntomas leves

  • En otras ocasiones nuestro perro puede manifestar síntomas que no son tan graves como parecen a simple vista, pero que nos pueden impresionar por su aspecto.
    Algunos pueden ser tratados en casa, mientras otros necesitarán una visita al centro veterinario, pero en ningún caso apuntan a ninguna enfermedad alarmante.
  • Uñas rotas. Cuando a nuestro perro se le rompen las uñas el sangrado es muy espectacular, pero su cura es muy sencilla; la hemorragia se corta rápidamente apretando la almohadilla con una gasa y desinfectante.
  • Vómitos. Si son ocasionales representan algo muy normal; el perro vomita si ha comido mucho o muy rápido.
  • Estornudos fuertes; son muy sonoros y se parecen a un bufido, pero son totalmente normales.
  • Fragmentos de Tenia: si observamos que nuestro perro tiene una especie de granitos de arroz en la parte del ano son fragmentos de tenia. Los medicamentos para el tratamiento se los facilitará su veterinario.

Alergias dermatológicas

La piel y las alergias

Si últimamente su perro se rasca demasiado puede deberse a varias causas, ya que es uno de los síntomas más usuales en dermatología. Los diagnósticos ante picores comunes son: alergias dermatológicas o alergias a determinados alimentos, parásitos externos (pulgas, ácaros, etc.), infecciones en la piel y problemas de nutrición o higiene.

Las infecciones en la piel suelen presentarse como descamaciones aisladas, zonas circulares sin pelo, supuraciones o peladuras con una pequeña herida o costrita. Dirigirse al veterinario para establecer un diagnostico sobre la raíz del problema, es la mejor manera de afrontar con éxito este tipo de problemas. De lo contrario la afección puede extenderse dificultando así el tratamiento.

Cuando nuestra mascota siente picores y se rasca, suele aumentar el riesgo de infección de la zona al extenderse el organismo causante a otras áreas de su cuerpo. Las heridas que en ocasiones se llegan a producir cuando se rascan de forma insistente en la zona afectada, podrían complicar aún más la resolución del problema. La higiene del pelo, orejas y patas, es una valiosa medida para prevenir muchas de las enfermedades de la piel más comunes.

Entre los problemas más comunes, encontramos también las llamadas dermatitis por contacto. Pueden ocasionar desde una pequeña irritación a una dermatitis grave y aparecen cuando un producto agresivo, como los que se utilizan para la limpieza del hogar, entra en contacto con la piel de nuestro perro.

Tipos de infecciones cutáneas

Existen muchas variedades infecciosas que pueden dañar gravemente a su mascota y otras, como la tiña y la sarna, contagiarse al entorno familiar.
No es fácil realizar un diagnóstico a priori, y aunque esta lista sirva de orientación, hemos de acudir siempre al veterinario para que nos indique cual es la enfermedad.

·Infecciones bacterianas: Se desarrollan cuando hay mucha grasa o suciedad en la piel y la mayoría de las infecciones de este tipo están causadas por estafilococos, que solo son dañinos cuando el sistema inmunitario del animal está debilitado. Dentro de este tipo son muy comunes las infecciones de los pliegues en perros de piel flácida y blanda, como los shar- pei, los pugs y los bulldogs. Esos pliegues son zonas cálidas y húmedas perfectas para el desarrollo de estas bacterias. Por eso hay que secar el interior de los pliegues tras el baño o cuando el perro se haya mojado.

·Infecciones Fúngicas: Entre los hongos más habituales encontramos la famosa Tiña. Es una enfermedad que crea llagas en la piel de nuestras mascotas. El tratamiento para eliminarla se alarga durante ocho o nueve semanas y consiste en pomadas, lociones y cremas antifúngicas. El único problema que presenta la enfermedad es que es muy contagiosa; en los humanos aparecen manchas en la piel con forma de anillo que no se diferencian mucho de cualquier otra mancha cutánea, pero que crean un fuerte picor. Para evitar la difusión de la tiña es necesario limpiar toda la casa a fondo, en especial lo que el perro haya podido tocar, y si es posible con lejía y agua muy caliente.

·Infecciones por ácaros: Es la denominada Sarna y existen tres tipos: la demodécica, la escabiosis y la Cheyletiella, siendo las tres muy molestas para su perro.
La primera la suelen contraer los cachorros, es poco peligrosa pero si se extiende puede inflamar la piel y provocar la caída del pelo. La escabiosis se manifiesta en los codos y orejas con picores muy fuertes y es infecciosa.
Esto significa que tendrá que tratar también al resto de los animales de la casa y lavarse las manos cada vez que acaricie a su mascota.
Por último nos encontramos la Cheyletiella, es la más impresionante porque el ácaro se extiende tan rápido que visualmente la piel de su perro puede llegar a parecer que se mueve.
A pesar de ello, esta infección se cura fácilmente con medicamentos antipulgas convencionales.

Alergias primaverales

Los cambios medioambientales pueden crearnos determinadas molestias a todos; también a nuestras mascotas. 
Uno de los desarreglos tópicos del organismo en esta época son las alergias.
Al igual que los humanos, los perros pueden sufrir alergias por determinados agentes. Los más comunes suelen ser el polen, el polvo, los alimentos o los insectos.

La alergia es un mal funcionamiento del sistema inmunológico, es decir, del encargado de generar las defensas necesarias para protegerse de posibles virus. El cuerpo del animal genera anticuerpos para vencer agentes extraños que no tienen por que ser necesariamente agresivos. 
Alergia es una respuesta desproporcionada a agentes externos, pero en muchos casos se produce por una bajada en las defensas del animal, generada por una mala alimentación y por la exposición a agentes contaminantes para los que no están preparados.

Detectar una alergia

Si conocemos los síntomas más comunes de la alergia podemos imaginar que es bastante difícil de detectar en nuestra mascota, sobre todo si es una reacción leve. Los más comunes son el picor continuo, a diferencia de las alergias humanas que se manifiestan con estornudos y dificultad en la respiración. Una alergia suele afectar a la piel; puede aparecer una dermatitis o una caída de pelo fuera de la época común.
La mayoría de los propietarios no reconocen una alergia hasta que el perro manifiesta síntomas mucho más evidentes como una tos intensa y un malestar y agitación del carácter. Actualmente estos síntomas se solucionan fácilmente con la ingestión de antihistamínicos, que suavizan la respuesta alérgica, pero siempre es más recomendable solucionar el origen de la alergia y no sus consecuencias.

Cualquier perro puede padecer una alergia, aunque es cierto que existen razas más propensas que otras.

Evitar una alergia es fácil siempre que el cuidado del animal sea adecuado y se le proporcione una dieta equilibrada, que es la mejor prevención ante cualquier tipo de enfermedad.

Normalmente esta vigilancia de la alimentación se realiza eliminando los aditivos y compuestos artificiales de su dieta.

Normas Básicas para el Bienestar de su mascota

Alivie el picor del perro: lo puede hacer bañándole semanalmente con agua fría y un champú de harina de avena. Estos baños se realizarán durante cinco semanas.

Cúbrale la piel con algún tejido para evitar que al rascarse la infección se extienda o se complique. El perro, al intentar rascarse, puede hacerse heridas en la piel que podrían llegar a ser graves. Puede ponerle una camiseta de algodón normal anudada para protegerle.

Limpie la casa a fondo para eliminar los ácaros, como hemos visto algunos pueden ser contagiosos. Es recomendable que además de barrer y limpiar, utilice la aspiradora. Si su perro a rozado algún tejido que no pueda lavarse con agua en profundidad es mejor que lo limpie con vapor.

Si su perro sufre alergia aguda al polen y a los ácaros no lo saque a pasear en las primeras horas de la mañana o de la tarde, ya que la presencia de estos agentes es mayor.

Enfermedades Comunes  

Entre las enfermedades más comunes de los perros encontramos algunas que pueden ser muy peligrosas si no se previenen de la forma adecuada con una vacunación ordenada y una correcta alimentación.

Enfermedades víricas

Los virus se diferencian de otras enfermedades en que las partículas infecciosas del virus son muy pequeñas. Estos virus son agentes intracelulares; necesitan las células para vivir y reproducirse, por lo que acaban destruyéndola. Por último, los antibióticos no resultan eficaces en su tratamiento. Las enfermedades víricas más comunes son la parvovirosis, el moquillo, la hepatitis infecciosa y la rabia.

EL MOQUILLO

A pesar de que no es una de las más atenuantes en cuanto a mortalidad, ya que es superada por el parvovirus, el moquillo sigue siendo una de las amenazas víricas para los cachorros, sobre todo cuando el programa de vacunas no es constante.

A diferencia del parvovirus, el virus del moquillo es poco resistente fuera de las células y esto lleva a que la transmisión de la enfermedad sea de perro a perro.
El moquillo no es generalmente una enfermedad vista en los cachorros de las perreras, a menos que los locales estén infectados con el virus y se produzcan casos clínicos continuamente.


El gran riesgo es cuando el cachorro deja la perrera y contrae la enfermedad después del destete, cuando los cachorros son más susceptibles, entre ocho y doce semanas de edad.
La mayoría de los perros se contagian, probablemente, por inhalación de virus, ya que la ingestión como vía de contagio es difícil, debido a que el virus no resiste el ph ácido del estómago e intestino delgado.
Una vez inhalado, el virus pasa rápidamente a la sangre y, posteriormente, comienza a aparecer en las estructuras epiteliales de todo el cuerpo e incluso puede localizarse en el cerebro a los ocho-diez días del contagio. El grado de participación varía de un animal a otro.

Los síntomas producidos por la enfermedad son muy variables
y se podrían clasificar en tres grupos principales:

  • Aquéllos perros que muestran signos mínimos, los cuales no pueden atribuirse con certeza al moquillo. Puede haber fiebre baja y los cachorros pueden recuperarse sin exhibir signos generalizados de la infección.  
  • Infección generalizada. Debido a la capacidad del virus para multiplicarse en una gran variedad de células de un gran número de órganos, pueden aparecer muy distintos síntomas clínicos. Los primeros signos son corrientemente flujo nasal y conjuntival, tos intermitente y vómitos; a medida que avanza el proceso es frecuente la presencia de diarrea cuyas heces pueden contener pequeñas estrías de sangre. En esta etapa es frecuente una respuesta febril. En los casos progresivos el flujo nasal se torna purulento que puede acompañarse con accesos de tos que se presentas con más facilidad al excitarse o hacer ejercicio. Algunos perros sufren neumonía, por lo general asociada a infecciones bacterianas secundarias.
  • Cuadro nervioso: una de las peculiaridades del moquillo es la producción de signos nerviosos que varían de un animal a otro según la zona de la medula espinal afectada.
    Para finalizar, diremos que al igual que en todas las infecciones víricas no existe ninguna terapéutica ni tratamiento específico sino sintomático. Los antibióticos ayudan a controlar las infecciones secundarias, pero carecen de acción sobre el virus propiamente dicho.  

LA PARVOVIROSIS

Puede afectar a todas las edades, pero se da con mas frecuencia en los cachorros. La posibilidad de muerte aumenta según la edad del perro, la presencia de otras enfermedades y la magnitud del virus.
El hecho de que afecte en un mayor número a animales jóvenes, es debido a la propia estructura del virus, que necesita para su duplicación tejidos que contengan un gran número de células en multiplicación activa.
El contagio con parvovirus canino sucede por ingestión y en muchos casos tiene lugar probablemente por contacto directo entre perros.
También se produce un contacto a través de las heces; los lugares u objetos infectados y en un estado pésimo de higiene pueden ser perfectos trasmisores. La diarrea producida por la parvovirus puede confundirse con otras enfermedades de curso similar producidas por otros virus, bacterias o ambos. Por ello es necesario realizar un examen virológico para obtener un diagnóstico definitivo.
En el caso de la diarrea producida por este virus, es esencial una rápida actuación sobre todo en casos graves, encaminada a contrarrestar los síntomas producidos, mediante administración de sueros. Siendo aconsejable aplicar un tratamiento antibiótico de apoyo para evitar infecciones secundarias producidas por bacterias intestinales, dado que los animales infectados por el virus ven muy disminuida su capacidad de respuesta.
Por ello, el único método efectivo para evitar esta enfermedad, es la realización de un plan de vacunación adecuado a cada necesidad.

LA HEPATITIS INFECCIOSA CANINA

Este tipo de hepatitis, conocida como HIC, puede aparecer en animales de todas las edades, en especial en aquellos inmunodeprimidos y sin vacunación previa.
Puede presentarse al mismo tiempo que otras enfermedades y llegar a confundirse con ellas, por lo que es imprescindible un diagnóstico minucioso.
El virus responsable, denominado Adenovirus canino tipo I, se localiza en orina, heces y saliva y entra en el perro por vía oral. Tras unos tres días el animal presenta los siguientes síntomas:

  • Temperatura alta
  • Ojos enrojecidos
  • Decaimiento y desgana
  • Temblores y vómitos
  • Parálisis parciales
  • Diarreas, a veces con sangre
  • Estado de coma (en casos graves)

El tratamiento sintomático consiste en rehidratación, vitaminas, antibióticos, protectores hepáticos y elevadores de defensas. Entre seis y diez días de contraer el virus el perro puede o bien morir o recuperarse. Si se recupera, sin embargo, el perro puede presentar afecciones temporales en la vista que en el peor de los casos podrían derivar en úlceras corneales.

Hoy en día se combina la vacuna del moquillo con la de la HIC para prevenirla. Se debe vacunar a partir de las 6-8 semanas de edad y hacer un refuerzo a los 21 días, además de la revacunación anual.

LA RABIA

Los contagios por rabia al ser humano son muy escasos en España. Pero en otros países se ha dado la situación de un contagio a perros proveniente de otros animales salvajes como los zorros, por lo que su peligrosidad sigue a la orden del día, principalmente porque resulta una enfermedad contagiosa para el hombre. La estricta vacunación evita cualquier posibilidad de reproducción del virus.

TOS DE LAS PERRERAS

Es común en recintos donde viven comunidades caninas; tales como guarderías, residencias o perreras. El nivel de infección y la gravedad de ésta dependen de varias circunstancias; edad del animal, higiene y de cuántos son los agentes productores de la enfermedad.

Enfermedades bacterianas

Frente a las víricas, estas si pueden ser tratadas con antibióticos. Pueden afectar a todos los órganos, dependiendo del tipo de bacterias, las características del animal y si actúan en solitario. Entre las enfermedades bacterianas más problemáticas nos encontramos con la leptospirosis.

LEPTOSPIROSIS

Está distribuida a escala mundial y, como ya hemos comentado, es una importante zoonosis. Esta enfermedad está producida por bacterias agrupadas en diferentes tipos según sus características y especies a las que afectan.

Son importantes el serotipo canícola y el serotipo icterohemorragica por ser los que producen la enfermedad en el perro, teniendo en cuenta también que ambos serotipos pueden contagiar al hombre, por lo que su presencia en la población canina resulta importante para la salud pública.

Los órganos principalmente afectados son riñón e hígado, pudiendo cursar de forma leve o grave. La forma leve puede consistir únicamente en una vaga afección de pocos días de duración e incluso pasar inadvertida. Esta es la forma de inseminación más peligrosa de la enfermedad, ya que los perros infectados eliminan el virus por la orina durante largos períodos, contaminando el medio ambiente. El virus persiste en zonas húmedas, charcas, riachuelos, lagos, donde puede ser adquirido por otros animales, incluido el hombre, al beber o bañarse en esta zona.

La forma grave, cuando está producida por el serotipo canícola, cursa con fiebre, sed extrema, vómitos, dolor abdominal, inflamación del riñón y úlceras bucales, pudiéndose recuperar al animal si se aplica rápidamente un tratamiento adecuado.

Sin embargo, cuando la forma grave está producida por el serotipo icterohemorrágica, aparece súbitamente fiebre, mucosas amarillas, vómitos, diarreas teñidas de sangre y, a veces, hemorragias, pudiendo producirse la muerte del animal a las dos o tres horas de aparecer los síntomas o bien en muy pocos días.

Por ello, el tratamiento en este caso sólo es eficaz cuando se realiza antes de la invasión del hígado y los riñones, hecho que con frecuencia pasa desapercibido ya que cuando aparecen los síntomas clínicos ya se encuentran afectados los órganos.

La vacunación protege contra la presentación clínica de la enfermedad, teniendo en cuenta que la inmunidad proporcionada es la relativamente corta, recomendándose la vacunación anual. Se ha podido comprobar la efectividad de la vacunación preventiva por la disminución de la incidencia de esta infección en los últimos años.

Enfermedades neurológicas

SÍNDROME DE DISFUNCIÓN COGNITIVA (SDC)

El Alzheimer canino, como se suele referir a esta enfermedad, es una consecuencia del envejecimiento que causa una degeneración neuronal y provoca graves alteraciones del comportamiento como apatía, somnolencia, falta de interés ante los estímulos, etc..

Además del envejecimiento, la falta de actividad constante y de atención por parte de su amo pueden influir en el desarrollo de esta disfunción. Puede presentarse a partir de los 7 años, edad en la que el perro ya se considera mayor, y afecta a un 25% de los perros viejos.

El síndrome empeora gradualmente y puede alcanzar distintos niveles de gravedad. Los síntomas son:

  • Hace sus necesidades dentro de casa y en cualquier lugar.
  • Somnolencia y apatía, lentitud.
  • Desorientación y confusión.
  • Deja de reconocer a los amigos y al amo.
  • No responde a los estímulos y no obedece órdenes.
  • Se muestra más agresivo y se estresa con más facilidad.

Cuando se detectan estos síntomas de envejecimiento senil lo mejor es acudir al veterinario para que le proporcione un tratamiento farmacológico. Debe incrementarse el contacto con el animal y establecerse unas rutinas de alimentación y paseo muy estrictas. Además conviene evitarle situaciones de estrés que puedan alterarlo, así como cambios importantes en su entorno o viajar con él.
Una alimentación rica en antioxidantes y un estilo de vida activo y rico en estímulos, es la mejor prevención que podemos darle a nuestro perro frente a esta enfermedad.