Cobayas
Introducción

Son mamíferos
roedores de la familia de los cávidos, originarios del Perú,
donde eran utilizados en la antigüedad en la alimentación de
las poblaciones indígenas. De ahí su sobrenombre
de“Conejillo de Indias”. En Europa fueron introducidos en el
siglo XVI como animales de corral por su exquisita carne y
actualmente se utilizan en gran escala cómo animal de
laboratorio en investigaciones.
Los cobayas viven de 4 a 8 años.
Extremadamente dóciles y tímidos, son los roedores más
buenos y pacientes, no muerden prácticamente nunca, aunque
se les trate con poco cuidado. Por eso hay quienes los
aconsejan como mascotas en lugar de los hámsters.
Llegan a
reconocer a su cuidador si se les trata con cariño y
responden con mimos a las caricias, de hecho, suelen
solicitarlas. Son muy sociables y felices en grupo.
Como mascotas tienen muy pocos puntos desfavorables y
muchos positivos: son resistentes y adaptables, su
mantenimiento es barato, no hay prácticamente enfermedades
que nos puedan trasmitir... El hecho de que sean menos
frecuentes que los hámsters en nuestros hogares se debe a
que el tamaño obliga a poner habitáculos mayores y también
son más caros.
Descripción
Sus dimensiones son ideales para ser manipuladas por
niños: Miden de adultos unos 20-25 centímetros de longitud y
su peso oscila de 350 gramos a un kilo (según razas).
Tienen el cuerpo alargado pero macizo y rechoncho,
soportado por unas patas muy cortas, con cuatro dedos en las
patas delanteras y tres en las traseras. Y carecen de cola.

Las
orejas, cortas y anchas, se insertan en la parte superior de
una cabeza mofletuda y están bien separadas por el cráneo.
De capas y colores variados, son muy bonitos y amistosos.
Todos ellos deben ser cepillados con frecuencia, en especial
en la apoca de muda. Variedades:
- De pelo corto: con uno, dos o tres colores, con
dibujos parecidos a los de los conejos.
- De pelo largo: angora, peruanos...
- De pelo áspero: abisinios con capas en muchos colores
Costumbres
Son muy prolíficos, tranquilos, tímidos y fáciles de
domesticar. Para cogerlos, hay que sujetarlos suave pero
firmemente por los hombros, levantarlos y apoyar sus nalgas
sobre la otra mano. Hay que cepillar frecuentemente a las
cobayas de pelo largo.
A diferencia del hámster,
se trata de un animal de hábitos diurnos y gregario, por lo
que convive sin problemas con otros miembros de su especie e
incluso con otras como los conejos.
Alojamiento
Pueden vivir en conejeras (de madera resistente o de
grueso vidrio),en jaulas de hámsters grandes o incluso en
cajones. Los cobayas son menos resistentes que los conejos y
hay que protegerlos de los elementos. Han de estar en un
lugar tranquilo, impermeable y a la sombra, no toleran las
corrientes de aire ni el calor ni la humedad muy alta ni el
exceso de ruidos. En invierno conviene que no estén en el
exterior.
Han de disponer de dos espacios diferenciados, uno grande
y aireado donde vivir y hacer ejercicio durante el día, y
otro seco y caliente para dormir por la noche.
Los lechos pueden ser de heno, virutas de madera (seca y
blanda) o musgo de turba. Mejor que no sean de paja o de
virutas de madera verde o de pino, que podrían comerse y
provocarles molestias digestivas.
Las conejeras se deben limpiar muy bien una o dos veces por
semana. Al limpiarlas, se debe quitar el lecho de paja
sucia, limpiar los platos y el agua, y aprovechar para
limpiar a los cobayas los cuartos traseros.
Alimentación
Los cobayas son roedores típicos. Primero roen, luego
mastican y luego tragan, y para ello desplazan la mandíbula
adelante o atrás, cierran las mejillas, mueven los incisivos
y los molares, todo ello controlado por una compleja serie
de músculos.
Su comida, que hay que suministrarles dos veces al día, se
puede mezclar con agua o leche. Su dieta puede consistir en
concentrados (en papilla o bolitas) junto con frutas,
verduras, hortalizas, zanahoria, hinojo, grano, heno y agua.
Son muy desordenados y tienden a volcar los platos y defecar
y orinar en el agua y la comida, por lo que se recomienda
administrar agua en botellas. Aunque coman muchos vegetales,
siempre ha de tener agua a mano, que se le ha de cambiar
varias veces por semana.
Los cobayas precisan especialmente de vitamina C,
de otro modo contraerían el escorbuto. También necesitan
vitamina E y K. Y mucho heno.
Enfermedades
En líneas generales, sus enfermedades son bastante
similares a las de hámsters o conejos, Suelen ser debidas a
una mala alimentación: falta de heno, dietas mal
equilibradas, alimentación poco variada o en mal estado.
Son especialmente sensibles a la falta de Vitamina C,
debido a cuya carencia pierden peso y vitalidad. Si no
reciben un tratamiento adecuado, esta carencia resulta
mortal, por lo que es obligado acudir cuanto antes al
veterinario.
También son frecuentes los trastornos en los dientes, el excesivo crecimiento de las uñas y las diarreas. Las enfermedades de la piel suelen deberse a piojos, pulgas, ácaros u hongos. Para solucionarlo, hay que eliminar todo el lecho y desinfectar la jaula. Pueden presentar inflamaciones o úlceras en las patas cuando el piso de la jaula está áspero, húmedo o sucio.
Son muy sensibles a cambios bruscos de temperatura o
humedad, que les pueden provocar afecciones respiratorias.
Los cobayas no pueden tomar penicilina, ya que
extrañamente es venenosa para ellos.
Reproducción y crías
Las hembras son sexualmente maduras a las 6 semanas,
aunque no se recomienda que críen hasta tener 13 semanas.
Los machos son sexualmente activos a las 8 semanas.
La gestación dura 62 días de promedio. La cobaya gestante
puede tener problemas si el heno es de mala calidad. El
tamaño de las camadas es de 1 a 6 crías, siendo el promedio
de 4. Las crías al nacer ya están cubiertas de pelo, sus
orejas y ojos ya están abiertos.
Pasada una hora ya empiezan a corretear, y diez días después
ya pueden comer comida sólida. Aunque no les separaremos de
su madre hasta pasados un mínimo de 20 días.
Para criar se recomienda calor. Si la temperatura no
supera los 13 ºC, las crías no se desarrollan bien. Por otro
lado, una temperatura superior a los 32 ºC puede resultarles
fatal, sobre todo a las hembras gestantes.